Redacción Internacional.- El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó este miércoles desde la Base Naval de la Bahía de Guantánamo que el Gobierno estadounidense está preparado para responder a cualquier escenario relacionado con Cuba.
Durante un mensaje dirigido a las tropas desplegadas en la instalación militar, Hegseth aseguró que “el Departamento de Guerra va a estar preparado y dispuesto para cualquier eventualidad posible”, en momentos en que la administración del presidente Donald Trump mantiene una fuerte presión sobre el Gobierno cubano.
El funcionario señaló que el futuro de Cuba depende tanto del liderazgo estadounidense como de las autoridades de la isla. No obstante, evitó ofrecer detalles sobre posibles medidas o acciones concretas.
Destaca valor estratégico de Guantánamo
Hegseth aprovechó su visita para resaltar la importancia de la Base Naval de la Bahía de Guantánamo, a la que describió como una ubicación estratégica para los intereses de Estados Unidos en el hemisferio occidental.
“Es un honor estar aquí en la Bahía de Guantánamo. Estuve aquí hace 20 años sirviendo como soldado y sigue siendo una pieza de terreno muy importante para Estados Unidos”, expresó ante los militares destacados en la base.
Las primeras imágenes de su llegada fueron difundidas por el Departamento de Defensa estadounidense y muestran al funcionario saludando a miembros de las fuerzas armadas desplegadas en la instalación.
Visita ocurre en medio de tensiones con La Habana
La visita fue anunciada un día antes por el Pentágono y forma parte de una agenda que incluye encuentros con tropas estadounidenses antes de continuar hacia Florida para reunirse con efectivos del Comando Central de Estados Unidos.
El viaje ocurre una semana después de que Washington anunciara sanciones contra el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel y familiares de Raúl Castro.
Además, las autoridades estadounidenses acusaron recientemente a Castro de haber participado en el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996, un incidente en el que murieron cuatro ciudadanos estadounidenses.
Las acusaciones incluyen cargos por conspiración para asesinar ciudadanos de Estados Unidos, además de otros relacionados con homicidio y destrucción de aeronaves, en un nuevo capítulo de las tensiones entre Washington y La Habana.