París.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles al palacio de Versalles, a las afueras de París, para la cena en su honor que le ofrece su homólogo francés, Emmanuel Macron, con motivo de la conmemoración del 250 aniversario del tratado de independencia de Estados Unidos.

Trump acudió al palacio levantado por Luis XIV, procedente de Évian, en los Alpes franceses, donde desde el pasado lunes participó en la cumbre del G7 junto a los mandatarios de Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Canadá y Japón.

El presidente francés invitó a Macron a esta cena, puesto que no tiene programado acudir el 4 de julio a la conmemoración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.

Versalles como gesto diplomático de Macron

Los dos presidentes efectuarán una visita al palacio, en particular a la suntuosa galería de los espejos; escucharán un breve concierto en la sala real y cenarán en la galería baja, junto a una treintena de invitados que el Elíseo mantiene en secreto.

Se limitó a asegurar que serán «personas que contribuyen a la relación entre ambos países», entre los que figuran «representantes de la administración estadounidense, miembros del Gobierno francés y del mundo económico».

El presidente francés, que es muy amable, me ha invitado a cenar en Versalles. Versalles no está pintado de dorado, es algo importante», afirmó Trump, que en su conferencia de prensa final aseguró que es «el palacio más hermoso del mundo».

El valor histórico de Versalles para Estados Unidos

Además, Versalles es un lugar de alto valor simbólico porque fue en ese palacio donde se firmó el tratado de independencia en 1783.

Seis años antes fue allí donde se tomó la decisión de reconocer la nueva nación y también donde Luis XVI recibió a Benjamin Franklin un año más tarde para aportarle apoyo militar en su guerra contra los británicos.

Trump se convierte así en el cuarto presidente de Estados Unidos recibido en Versalles, una serie abierta para John Kennedy, a quien se ofreció una cena en la galería de los espejos, lo que obligó a instalar en la sala más lujosa del palacio electricidad.

Posteriormente fueron recibidos Richard Nixon y Jimmy Carter, ambos invitados a banquetes en el palacio de Trianon, una de las partes del complejo de Versalles.

La invitación a Trump ha levantado cierta polémica en Francia, donde se ha reprochado a Macron ese guiño al inquilino de la Casa Blanca, pese a sus posturas abiertamente antimultilateralistas o la guerra comercial que mantiene con Europa.

De una vez por todas habrá que aprender a vivir sin Trump«, aseguró en las redes sociales el candidato izquierdista Jean-Luc Mélenchon.

El propio Macron defendió esta iniciativa durante la rueda de prensa final del G7 de Évian.

No sintamos vergüenza de lo que somos. Versalles es un instrumento diplomático y de potencia. Lo asumo totalmente. Con estas acogidas calurosas defiendo los intereses de mi país. Es lo que los franceses esperan de mí», dijo.

Aunque el Elíseo ha guardado una gran confidencialidad sobre la cena, que no califica ni de gala ni de trabajo, en las inmediaciones del palacio se pudo ver al chef Alain Ducasse.

Fue este afamado cocinero el encargado de preparar el menú de la comida que los Trump compartieron con los Macron en su primera visita a París, en 2017, en el restaurante que regenta en la Torre Eiffel.

Medios franceses publicaron que el menú consistirá en espárragos del valle del Loira, pollo Bourbonnaise, cerdo negro de Bigorre, quesos de diferentes regiones y una tarta de chocolate.

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