Nueva York.- Los inmigrantes en huelga de hambre en el centro de detención de Delaney Hall, en Nueva Jersey y administrado por la empresa Geo Group, pusieron fin este lunes a su protesta «debido a las medidas disciplinarias y a la intimidación impuestas por los guardias de seguridad», según denunciaron activistas.

Demandas sin respuesta en Delaney Hall

Los detenidos volvieron a comer y a realizar tareas en Delaney, sin que se atendieran sus demandas de mejores condiciones, entre ellas, mejoras en la alimentación y la atención médica, el fin de los malos tratos, acceso a agua potable y la liberación de enfermos y menores de edad.

Inmigrantes terminan protesta en Nueva Jersey ante temor a represalias, según activistas

Los incidentes captaron la atención nacional tras las protestas registradas en Mineápolis contra la presencia de ICE en las calles de la ciudad.

Debido a las tácticas de intimidación y a las consecuencias disciplinarias que supone para las personas ser puestas en aislamiento, ahora han recurrido a volver a sus trabajos y a comer», dijo al diario New Jersey Monitor Sally Pillay, de la organización Eyes on ICE, que ha permanecido frente al centro apoyando a las familias de los detenidos.

Traslados y restricciones tras la huelga

«Más de 300 inmigrantes, hombres y mujeres, participaron en la huelga, aunque algunos fueron trasladados a otros centros en un intento de poner fin a la protesta».

Pillay destacó que la organización ha logrado localizar a inmigrantes trasladados a centros de Pensilvania, así como a otros situados en estados tan lejanos como Luisiana, Texas, California, Arizona y Colorado, donde no tienen acceso a sus abogados, familiares ni redes de apoyo.

Indicó, además, que Delaney Hall restableció las visitas a los detenidos, suspendidas durante la huelga, aunque con restricciones: únicamente dos veces por semana en algunas unidades, durante 30 minutos y solo para familiares directos incluidos en una lista aprobada por Geo Group.

Pillay denunció, además, que se ha impedido a los detenidos hablar con miembros del Congreso que realizan visitas de supervisión. Para ello, los inmigrantes deben firmar un documento de renuncia a su derecho a la privacidad, disponible únicamente en inglés, y presentar los formularios antes de la visita del congresista si desean reunirse con ellos.

La activista aseguró que se trata de una táctica para «intimidar y tomar represalias contra quienes se atreven a denunciar» lo que ocurre dentro del centro.

Por su parte, Amy Torres, directora ejecutiva de la Alianza de Nueva Jersey por la Justicia para los Inmigrantes, recordó que las tácticas empleadas para reprimir la huelga no son nuevas y señaló que entre los inmigrantes trasladados hace dos días figura un joven de 20 años que cruzó la frontera hace dos años y cuyo paradero se desconoce.

«Hay cientos más que han desaparecido. No hay forma de saber dónde están. ¿Están bien? ¿Qué les está pasando? Es desgarrador», afirmó la activista

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