Washington.- El Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó este miércoles la venta a Arabia Saudí de un sistema de cohetes de alta precisión por unos 2.000 millones de dólares, una decisión que se adopta en plena guerra con Irán.

Paquete militar por 1,960 millones

La Cancillería estadounidense aprobó la venta de sistemas de Advanced Precision Kill Weapon Systems (APKWS) y equipamientos relacionados por un costo total de 1.960 millones de dólares.

Arabia Saudí solicitó la compra de hasta 10.000 secciones de sistemas guiados aire-aire del APKWS-II y hasta 10.000 secciones de sistemas guiados aire-tierra del APKWS-II, según un comunicado del Departamento de Estado.

Militar carga un cohete guiado en un lanzador, tras aprobación de venta de armamento de EE.UU. a Arabia Saudí
Personal militar manipula un cohete guiado en un lanzador, en el contexto de la venta aprobada por EE.UU. a Arabia Saudí.

Capacidad saudí y argumento de disuasión

De acuerdo con Washington, la venta propuesta mejorará la capacidad de Arabia Saudí —país al que califica como «una fuerza de estabilidad política y progreso económico» en la región del Golfo Pérsico— para disuadir amenazas, fortaleciendo sus activos nacionales y mejorando la interoperabilidad con EE. UU. «y otras fuerzas regionales y de la OTAN«.

A su vez, el Departamento de Estado también aprobó la venta a Kuwait para la adquisición de equipos y servicios de mantenimiento de aviones de transporte militar de fabricación estadounidense C-17.

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La relación entre Estados Unidos y Arabia Saudí en materia de defensa y cooperación militar se remonta a mediados del siglo XX y constituye uno de los pilares de la política estadounidense en Oriente Medio.

Desde la firma de acuerdos estratégicos tras la Segunda Guerra Mundial, Washington ha suministrado al reino saudí aviones de combate, sistemas antimisiles, vehículos blindados, helicópteros, municiones de precisión y entrenamiento militar, con el objetivo de fortalecer a uno de sus principales aliados en la región.

Durante décadas, la alianza ha estado sustentada en un intercambio de intereses:

Estados Unidos garantiza apoyo militar y de seguridad, mientras Arabia Saudí, uno de los mayores productores de petróleo del mundo, ha desempeñado un papel clave en la estabilidad del mercado energético internacional y en la contención de la influencia de países como Irán, considerado el principal rival geopolítico de Riad.

No obstante, la venta de armamento estadounidense al reino saudí ha generado controversia en varias ocasiones. A partir de 2015, con el inicio de la intervención militar saudí en la guerra de Yemen, organizaciones internacionales denunciaron que armas de fabricación estadounidense podían estar siendo utilizadas en ataques que provocaron víctimas civiles y una grave crisis humanitaria.

  • Esto llevó al Congreso de Estados Unidos a impulsar iniciativas para limitar algunas transferencias de armas, aunque muchas de ellas fueron bloqueadas o vetadas.
  • Con la llegada del presidente Joe Biden en 2021, la Casa Blanca anunció una revisión de la relación con Arabia Saudí debido a preocupaciones por los derechos humanos, especialmente tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en 2018.

Durante los primeros años de su mandato se suspendieron temporalmente algunas ventas de armamento ofensivo y se buscó reorientar la cooperación hacia sistemas considerados de carácter defensivo.