Aurora, Colorado. – Se cumplen 14 años de la masacre ocurrida en un cine de Aurora, Colorado, donde James Holmes asesinó a 12 personas e hirió a otras 70 durante la proyección de la película Batman: The Dark Knight Rises, en uno de los tiroteos más impactantes en la historia reciente de Estados Unidos.
Cómo ocurrió el ataque en Aurora
La madrugada del 20 de julio de 2012, Holmes, entonces de 24 años, irrumpió en la sala vestido con equipo táctico y una máscara de gas. Portaba un rifle semiautomático AR-15, una escopeta, dos pistolas y bombas de gas lacrimógeno. Sin mediar palabra, abrió fuego contra los asistentes.
Al ser arrestado en el estacionamiento del cine, dijo a los agentes que era «el Joker«, personaje antagónico de la saga de Batman. Además, las autoridades descubrieron que había colocado explosivos en el apartamento donde residía, los cuales fueron desactivados horas después por expertos.
La investigación estableció que Holmes había adquirido legalmente las cuatro armas utilizadas en el ataque y más de 6,000 municiones en los dos meses previos a la masacre.
Juicio, condena y debate en Estados Unidos
Durante el proceso judicial, la defensa alegó que el acusado padecía una enfermedad mental y buscó declararlo inimputable. Sin embargo, el jurado concluyó que era penalmente responsable de sus actos tras analizar durante semanas pruebas, testimonios y evaluaciones psiquiátricas.
En agosto de 2015 fue sentenciado a 12 cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional, además de 3,318 años de prisión, por los cargos de intento de homicidio y otros delitos relacionados con el ataque.
El caso también abrió un intenso debate en Estados Unidos sobre la salud mental, el acceso a las armas de fuego y el tratamiento con medicamentos psiquiátricos. Durante el juicio, especialistas ofrecieron opiniones encontradas sobre si la enfermedad mental o el uso del antidepresivo sertralina influyeron en la conducta de Holmes.
Mientras algunos expertos plantearon una posible relación, otros sostuvieron que el ataque fue consecuencia exclusivamente de un grave trastorno mental. Hasta la fecha, no existe evidencia científica concluyente que establezca un vínculo causal entre ese medicamento y el comportamiento homicida.
James Holmes continúa cumpliendo su condena en una prisión de máxima seguridad en Colorado, donde permanece bajo estrictas medidas de aislamiento.