Nueva York.- Cuatro personas han muerto en Nueva York por legionelosis, de un total de 76 casos reportados, sin que hasta el momento se haya identificado el origen del brote, que afecta al Upper East Side de Manhattan y mantiene a siete personas hospitalizadas.

Entre las víctimas figura un veterano condecorado de la Fuerza Aérea, de 88 años, que falleció el pasado viernes tras permanecer dos semanas en cuidados intensivos.

El Departamento de Salud de la ciudad informó, además, que 53 pacientes ya recibieron el alta médica, mientras que otros 12 no necesitaron hospitalización. Las cuatro muertes se produjeron entre el viernes y el lunes.

Balance del brote en Manhattan

La familia del veterano, que no ha sido identificado, tiene previsto presentar una demanda contra el propietario de la torre de refrigeración que habría causado el contagio, aunque las autoridades todavía no han identificado la instalación responsable del brote.

Presión política por las torres de refrigeración

La gestión de la crisis ha generado críticas por parte de la presidenta del Concejo municipal, Julie Menin, quien exigió explicaciones sobre la propagación del brote en Manhattan.

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Menin presentó este martes, junto a otros concejales, un proyecto de ley que obligaría a la ciudad a identificar las torres de refrigeración cuyos propietarios no hayan realizado las inspecciones obligatorias y a proceder a su desinfección como medida preventiva.

Proyecto de ley y medidas preventivas

La propuesta contempla, además, la creación de una línea telefónica durante los meses de verano para ofrecer información a los ciudadanos en caso de nuevos brotes.

Antecedente del brote en Harlem

Un brote similar registrado el año pasado en Harlem causó cinco muertes entre 114 casos, tras lo cual la ciudad aprobó una normativa que entró en vigor en mayo y que obliga a los propietarios de edificios a realizar pruebas de detección de Legionela cada 31 días, cuando las torres de refrigeración están en funcionamiento.

Tras el brote de legionelosis del verano pasado en Harlem, el Ayuntamiento reforzó la ley porque creíamos que los neoyorquinos merecían algo mejor. Pero la Administración no supo acompañar esas reformas con la urgencia y la transparencia que exigía este momento», dijo Menin al New York Post.