Washington.- El producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos mantuvo su estimación de crecimiento del 0,4 % entre abril y junio con respecto al primer trimestre de 2026.
Según el segundo dato publicado este miércoles por el Buró de Análisis Económico (BEA), que registra una revisión a la baja de menos de una décima en la cifra anualizada, estable en el 1,5 %.
Este último dato, en línea con los pronósticos de los analistas, supone una desaceleración frente al 2,1 % del periodo anterior, mientras que la cifra intertrimestral es una décima inferior al avance del 0,5 % del PIB estadounidense entre enero y marzo.
Consumo e importaciones marcaron la revisión
Según el BEA, la revisión al alza del gasto de consumo, que aumentó a una tasa anualizada del 3,4 %, fue parcialmente compensada por el crecimiento de un punto porcentual en las importaciones (12,5 %), que restan al cálculo del PIB.
Entre los indicadores que más contribuyeron a la subida del segundo trimestre se incluyen las exportaciones, con una crecida del 4,5 %, al mismo nivel anterior, mientras que las inversiones registraron una bajada revisada de tres décimas hasta el 2,7 %.
Esto fue compensado de manera parcial por la disminución del 1 % del gasto público, frente a una caída del 0,8 % del primer estimado.
El aumento en el gasto en defensa se situó en un 2,4 %, frente al 2,1 % del primer trimestre, en un contexto marcado por la guerra lanzada por EE. UU. e Israel.
Contra Irán hace casi seis meses y cuyos efectos han sacudido a las economías mundiales, disparando los precios de la energía y aumentando la incertidumbre en los mercados.
Por otro lado, el gasto federal total se revisó ligeramente a la baja hasta quedar en una caída del 4,2 %, que contrasta con el crecimiento del 9,4 % de los primeros meses de 2026.
Inflación y tipos, claves para la Fed
El índice de gasto en consumo personal (PCE), un indicador similar al deflactor del PIB, subió dos décimas, según el segundo estimado, hasta el 5,3 % anualizado en el segundo trimestre, mientras que el dato subyacente, que excluye los alimentos y la energía, aumentó de un 3,4 % a un 3,6 % revisado.
El PIB, junto a la inflación y los datos de empleo, son indicadores clave para la Reserva Federal (Fed) en sus decisiones de política monetaria.
La Fed mantuvo estables los tipos de interés en el rango del 3,5 y el 3,75 % al término de su reunión de fines de julio, la segunda presidida por Kevin Warsh como jefe del banco central.