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Evitar perdedores

Evitar perdedores
Víctor Bautista

El valor de una nación no es otra cosa que el valor de los individuos que la componen.

 -Johh Stuart Mill-

La ciudadanía como ejercicio está cambiando en República Dominicana, sobre todo en lo que respecta al acceso a información, capacidad de expresión pública, vigilancia y cuestionamiento a prácticas irritantes vinculadas con los excesos del poder.

Si bien es cierto que aún sufrimos altos grados de inequidad y exclusión, que abren la puerta a la hipoteca de la dignidad humana y al silencio ante los desmanes de las élites, la criticidad ciudadana es cada vez más creciente.

Los votantes de 2020 serán muy diferentes a los de 2016, impactados por un segmento de millenials y generación Z –en su mayoría clase media- iconoclasta, irreverente, informado, arrojado y plantado contra comportamientos de estructuras político-burocráticas que le roban oportunidades y futuro.

Algunos políticos destemplados, fatuos, con vocación de caciques y confiados en sí mismos, no han entendido que llegó la era de la hipertransparencia y que el poder mediático capturado, con el que era muy fácil protegerse, se ha atomizado y su control es imposible.

Cada peso derrochado o desviado en la gestión de la cosa pública es una resta a las posibilidades de bienestar  de hoy  y mañana de nuestros conciudadanos, quienes están muy conscientes del daño que hace la riqueza formada al vapor, sin mérito ni otra trayectoria que no sea el peculado y el asalto al Erario.

El sector privado no queda exonerado. Los ojos ciudadanos miran también a los nuevos ricos, con énfasis en aquellos que merodean bajo la cobija del poder gubernamental, beneficiándose de cadenas nepóticas, del testaferrato o de relaciones deslealmente ventajosas.
Pero también son observados muy de cerca aquellos bloques integrantes de la oposición, seducidos por la vida muelle y acomodados en el palco de la pasividad, con algunas acciones teatreras esporádicas para aparentar lo que no son.

No preveo ruptura política radical alguna para el corto plazo, pero huelo un voto de rabia e indignación en las próximas elecciones, que puede dejar muy mal parado al estatus quo gobierno-oposición.

A nadie visualizo por ahora capitalizando esa brecha, pero las tendencias me llevan a pensar que en cuatro años más el panorama político podría ser muy complicado y riesgoso para la gobernabilidad. Se podría revertir a través de un verdadero pacto social, de un compromiso reformador sólido enfocado en la institucionalización y el respeto a la ley. De lo contrario aquí solo habrá perdedores.

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