Al cumplirse este 14 de agosto dos años de la explosión que dejó 38 muertos y 12 desaparecidos, familiares de las víctimas expresaron su indignación y dolor ante la falta de respuestas de las autoridades.
Agregó que la sepultura de su hija está abierta, porque no le pudo dar santa sepultura, porque nadie ha dicho dónde está el cadáver.
Julio responsabilizó a las autoridades de lo sucedido, alegando que se les salió de las manos la situación.
Por su parte, Rudelania Araujo, esposa de uno de los desaparecidos, dijo que su esposo salió a trabajar y nunca regresó.
Araujo relató que con su esposo, Juan Mateo Casillas, compartió “5 o 6 años” y que ya tenían planes de casarse en diciembre del año en que falleció en la explosión.