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FAO quiere que el sector privado se involucre en la lucha contra el hambre

FAO quiere que el sector privado se involucre en la lucha contra el hambre
FAO quiere que el sector privado se involucre en la lucha contra el hambre

Almuerzo.

SANTIAGO DE CHILE.- La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) quiere que las empresas también contribuyan a erradicar el hambre que actualmente padecen más de 1.000 millones de personas en todo el mundo.

La ayuda oficial al desarrollo y el apoyo de los gobiernos en materia educativa, financiera y de investigación no es suficiente. “Necesitamos trabajar en soluciones muy innovadoras para intentar involucrar al sector privado en la lucha contra el hambre”, dijo en entrevista con Efe el director adjunto de la FAO, Changchui He.

En los últimos meses los precios de los alimentos han experimentado un alza generalizada. La FAO ha advertido de que este incremento ha desatado escasez alimentaria en varios países.

Pero el doctor He puntualiza que, a diferencia de lo ocurrido en los años 2007 y 2008, ahora no cabe hablar de crisis global, sino más bien de presiones monetarias sobre este sector.

“Tenemos que ser capaces de distinguir qué es global y qué es monetario”, recalca y advierte de que “reaccionar con una política irracional, como fomentar las exportaciones de alimentos, puede provocar un deterioro de las condiciones del mercado”.

Tras ocho años consecutivos de precios elevados, ya va siendo hora de que los gobiernos y los organismos internacionales elaboren un plan de contingencia que promueva mayor transparencia en la información y mejore el acceso a los mercados, aconseja He.

En febrero pasado, el índice de precios de los alimentos de la FAO subió un 2,2 por ciento respecto al mes anterior y batió el récord de los últimos veinte años al situarse en una media de 236 puntos, un máximo histórico tanto en términos reales como nominales.

“Esto pone de manifiesto que la situación es bastante preocupante. Afortunadamente en marzo este índice descendió un poco debido a que aumentó la producción en Rusia y algunos países centroeuropeos”, apuntó el directivo de la FAO.

“Esperamos que este año el clima sea mejor, lo que podría traducirse en un incremento de un 3% o 4% en la producción total”, que también se está viendo incentivada por los altos precios.

Otro de los asuntos que preocupan a la FAO es el paulatino deterioro del apoyo financiero a las actividades agrícolas.

“En los ochenta -explicó He- el sector agrícola suponía el 20% de la ayuda oficial al desarrollo. Hoy ronda el 5%…un serio problema, considerando que hay mil millones de personas que pasan hambre”.

A juicio del director general adjunto de la FAO, ésta es la causa principal de los altos precios que registran los alimentos.

Para poner fin a esta situación es necesario aumentar la inversión -tanto pública como privada- en apoyo a la producción en los países en desarrollo y mejorar el acceso de los pequeños agricultores a la capacitación, la financiación y la tecnología.

El doctor He no cree -como sostienen algunos expertos- que la capacidad de la investigación y la tecnología para mejorar la producción de alimentos se haya agotado.

“Los beneficios de la ‘revolución verde’ de los años setenta fueron un apoyo importante para el desarrollo de la agricultura, como los cultivos extensivos y los sistemas de riego. Aquella experiencia sigue siendo válida en muchos países”.

Éste es el caso de China, donde los agricultores han pasado de producir dos o tres toneladas por hectárea a siete u ocho.

“Se pueden usar las actuales tecnologías, incluso sin recurrir a prácticas tan controvertidas como la modificación genética”, dice.

Respecto a si los agricultores deben asignar más campos a la producción de biocombustibles, el alto responsable recomienda cautela y explorar otras opciones para reducir las emisiones de CO2.

“No hay duda de que la producción de biocombustibles acaba impactando en la capacidad de producir alimentos. Es por eso que muchos países están enfatizando la seguridad alimentaria como preocupación prioritaria”.

No hay duda -dice He- de que el cambio climático impacta en la producción de alimentos, y por eso es preciso atacar dos frentes.

“Por un lado tenemos que encontrar la forma de adaptar el sistema agrícola para protegerlo del cambio climático, y por otro tenemos que buscar mejores practicas, que contribuyan a mitigar la producción de gases de efecto invernadero”, pues no hay que olvidar que la actividad agropecuaria genera casi el 32% de las emisiones.

Changchui He admite que los altos precios de los alimentos pueden causar inestabilidad social, pero discrepa de que los disturbios que se han extendido en los últimos meses por varios países del mundo árabe se deban fundamentalmente a esta circunstancia.

“Yo no diría eso. Hay otros aspectos que son más serios que el precios de los alimentos”, concluyó.

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