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Fe y Vida: “Si tuviera Oportunidad”

Ray Ortega.

Ray Ortega.

Un cordial saludo a todos mis queridos lectores.

Cuando se nos está acabando la cuerda como siempre digo yo, llegando al final de nuestras vidas,  pensamos si hubiese sido diferente, si hubiese actuado de otra forma, si hubiese vivido la vida de esta forma, si hubiese hecho esto o lo otro, e infinidad que cosas que nos vienen a nuestra mente en esos momentos.

Pero nada, solo tenemos esta vida terrenal que es pasajera y otra que es la eterna, la gran promesa de Dios, es por eso que debemos de vivir esta vida que tenemos ahora sabiendo que es la única oportunidad que tendremos aquí en la tierra, pues ya cuando pasemos a la Casa del Padre no tendremos el porqué preocuparnos.

Llegó a mis manos hace unos días algo que escribió la señora Erma Bomberck desde su lecho de enferma, cuando se enteró que estaba muriendo de cáncer. Ella lo título: “Si yo tuviera mi vida para vivirla de nuevo” Y dice así: “Me habría ido a la cama cuando estaba enferma en vez de creer que la tierra se detendría si yo no estaba en ella al día siguiente. Hubiera encendido la vela rosada en forma de rosa entes de que se derritiera guardada en el armario. Habría invitado a mis amigos a cenar sin importarme la suciedad de la alfombra y el sofá desordenado. Habría comido las palomitas de maíz en el salón de las visitas y me habría preocupado menos del engorro que suponía cuando alguien quería encender el fuego en la chimenea. Habría dado mi tiempo para escuchar a mi abuelo divagando sobre su juventud. Habría compartido más el día a día con mi marido que con la oficina. Me habría sentado en el pasto sin importar las manchas de la hierba. Habría llorado y reído menos viendo televisión y más mientras vivía la vida. En lugar de evitar los malestares de los nueve meses de embarazo, habría atesorado cada momento y comprendido que la maravilla que crecía dentro de mí, era mi única oportunidad en la vida de estar en presencia de un milagro. Cuando mis hijos me besasen impetuosamente, nunca habría dicho: Cuidado, estoy ocupada, ahora ve y lávate para la cena. Habría habido más te quiero y más lo siento. Pero sobre todo, quiero darle otra oportunidad a la vida, quiero aprovechar cada minuto. Mirar las cosas y realmente verlas…vivirlas y nunca volver atrás. Dejar de preocuparme por las cosas pequeñas y comenzar a preocuparme por las cosas bellas que si importan, sobre todo mi vida espiritual. No te preocupes sobre a quién no le agradas, quién tiene más o quién hace qué. En lugar de esto, atesoremos las relaciones que tenemos con aquellos que de verdad nos quieren.

Mis amigos, así pensamos cuando ya no tenemos tiempo de echar todo atrás, de retroceder nuestra vida. Comencemos, desde ahora, que todavía nos queda tiempo, no cuando ya sea demasiado tarde.

Aprendamos de los que nos dice la señora Bomberck.

Los dejo con estos dos Versículos del 3 al 5 del Salmo 37, que dicen: “Confía en el Señor y haz el bien, vive en tu tierra y sé fiel. Pon tu alegría en el Señor y El hará lo que desea tu corazón”.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.

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Comentarios

Excelente artìculo. Gracias. Dios le de larga vida para seguir escribiendo. Me ha hecho reflexionar y cambiarè algunas cosas que hago mal.
Los seres humanos nos acordamos de Dios cuando algo sucede en nuestras vidas. Somos mal agradecidos, porque Dios nos da 168 horas de vida semanalmente y nosotros no le queremos dar ni una hora a la semana. Esta señora de la historia que usted conto nos da mucho para pensar. El buen Jesús le cuide siempre, y siga adelante con sus escritos que muy bien nos vienen.
Sr. Ray Cuanta verdad dice este escrito suyo. Perdemos, botamos, quemamos nuestra vida dandole importancia a lo que en realidad no la tiene y dejamos a nuestros seres importantes a un lado, a veces. El tiempo nuestro pasa una sola vez, la oportunidad, si la dejo pasar, no la podré recuperar, pero seguimos como con una venda sobre los ojos e ignoramos estos buenos consejos, que nos da la gente que queremos y que nos quiere. Saludos y gracias Carlos

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