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Festival de Cannes: La Palma coquetea con los grandes maestros Malick, Kaurismäki y Almodóvar

Festival de Cannes: La Palma coquetea con los grandes maestros Malick, Kaurismäki y Almodóvar
Festival de Cannes: La Palma coquetea con los grandes maestros Malick, Kaurismäki y Almodóvar

El cineasta español Pedro Almodóvar compite por la Palma de Oro en la 64 edición del Festival de Cannes

Cannes, Francia.- Se cierra ya la competición por la Palma de Oro en la 64 edición del Festival de Cannes, en la que los grandes logros han corrido a cargo de maestros consagrados, como Almodóvar, Kaurismäki, Malick y los hermanos Dardenne, pero han sido escasas las sorpresas en las nuevas apuestas del certamen.

Pedro Almodóvar suena y muy fuerte para que este año, a la cuarta, vaya la vencida con “La piel que habito”, una muestra no sólo de su mejor cine, sino de su capacidad para seguir derrumbando barreras en su lenguaje y en el de la narrativa en general.

¿La única salvedad para el triunfo? Su radicalidad puede dividir al jurado y que, en consecuencia, opte por una ganadora de conciliación, como podría ser “Le Havre”, del finlandés Aki Kaurismäki.

Sin salirse de su patrón, el director, en el que es su cuarto asalto a Cannes, crea una cinta tan deliciosa como impecable, digna del galardón en el mejor festival del mundo. De momento, la crítica internacional (FIPRESCI) ya le ha dado su premio.

Sin embargo, merece un corolario a una de las carreras más excepcionales de la historia del cine Terrence Malick, autor meditabundo que ha realizado cinco películas en 50 años.

Su sensibilidad, poderío visual y densidad filosófica han convertido a “The Tree of Life”, pese a sus fallos, en una de las cintas más apasionantes de la presente edición… pero también una de las más abucheadas, acusada de ombliguismo.

¿Premiar una carrera a través de la que no es su mejor película? No sería la primera vez -baste recordar el premio a Theo Angelopoulos por “La eternidad y un día”-, igual que el razonamiento inverso parece descalificar a los hermanos Dardenne.

Luc y Jean-Pierre ganaron con “Rosetta” y “El niño” y han creado otra joya con “Le gamin et le vélo”, pero su victoria les convertiría en los cineastas más premiados de la historia del festival con una tercera Palma de Oro.

Si el premio lo otorgara el público o un medidor de aplausos, la opción sería indiscutible: la cinta francesa “The Artist”, homenaje nostálgico y muy coqueto al cine mudo de Hollywood de Michel Hazanavicius, que creó auténtico jolgorio en el patio de butacas, pero a nadie se le escapa que su densidad intelectual está muy por debajo del mérito estético.

Y entre medias quedan filmes con aspectos destacables pero en líneas generales irregulares. Las dos primeras películas en concurso, la australiana “Sleeping Beauty” y “We Have to Talk About Kevin”, tuvieron en las interpretaciones de sus protagonistas femeninas -Emily Browning y Tilda Swinton respectivamente- razones para entrar en el palmarés.

Entre ellos, aunque Antonio Banderas hace el mejor papel de su vida en “La piel que habito”, parece más probable que un Michel Piccolí como opción nostálgica por su “Habemus Papam” acabe subiendo al escenario, o lo hagan los protagonistas de la israelí “Footnote”, o Jean Dujardin, el actor que se mimetiza con los años veinte de manera deslumbrante en “The Artist”.

Con pocos papeles masculinos con verdadera personalidad -aunque muchos apuntan a Sean Penn por “This Must Be the Place”-, no hay que olvidar que, en un Cannes hilado por desamparo físico, psicológico y moral del menor, hay actores infantiles que han dado sopas con hondas a los métodos de interpretación.

Concretamente Thomas Doret, espectacular en su tenaz lucha contra la desmitificación del padre en “Le gamin et le veló”, podría ser una manera justa de incluir a los Dardenne en el palmarés.

Para la pedrea ha habido filmes interesantes pero menores, como “Drive”, una curiosa suma de “Fast and Furious” y existencialismo dirigida por el danés Nicolas Winding Refn, o la apuesta radical -y para muchos insoportable- de “L’Apollonide”, de Bertrand Bonello.

En un año de cosecha más que discreta para el cine francés, las buenas intenciones de “Poliss”, de Maïwenn, quizá encuentren reconocimiento, mientras que por ser la antítesis de la discreción que supone afirmar que se comprende a Hitler, la tensión se corta con un cuchillo cada vez que alguien pregunta: “¿Habrá un premio para Lars von Trier?”.

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