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Fumar en el embarazo provoca lesiones permanentes en los pulmones del futuro bebé

Fumar en el embarazo provoca lesiones permanentes en los pulmones del futuro bebé
Fumar en el embarazo provoca lesiones permanentes en los pulmones del futuro bebé

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- No cabe ninguna duda de que fumar es malo, muy malo, para la salud. Tanto propia como ajena. Y es que además de dañar su salud, los fumadores comprometen la de todos los que se encuentran a su alrededor. Una situación que resulta aún más grave, si cabe, en el caso de las embarazadas fumadoras o que se ven obligadas a respirar ‘aire viciado’, pues el tabaquismo pasivo –o como lo llaman los anglosajones, ‘el humo de segunda mano’– conlleva consecuencias nefastas para el feto en desarrollo tanto a corto como a largo plazo.

De hecho, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Estatal de Luisiana en Baton Rouge (EE.UU.) muestra que el feto expuesto al humo del tabaco durante su gestación experimenta cambios anómalos tanto en la estructura como en la función de sus pulmones que persisten a lo largo de toda su vida. O así sucede, cuando menos, en modelos animales –ratones.

Como explica Arthur Penn, co-autor de esta investigación publicada en la revista «Respiratory Research», «nuestro trabajo muestra de una manera contundente que la exposición al humo de segunda mano en el útero tiene repercusiones persistentes y muy significativas sobre el sistema respiratorio. Así, nuestros hallazgos sugieren que la exposición a este humo de segunda mano durante la gestación puede predisponer al desarrollo de enfermedades pulmonares en ratones adultos».

Aire ‘viciado’

Para llevar a cabo el estudio, los autores utilizaron ratones hembra y las introdujeron en unas jaulas en las que disfrutaron, gracias al uso de filtros, de un aire completamente limpio durante toda la gestación de una nueva generación ratonil. Sin embargo, la mitad de las jaulas tenían trampa: el aire no era tan puro, pues contenía humo de tabaco.

Nacida la nueva camada, las crías fueron divididas por sexos y en función de que hubieran sido o no expuestas al humo de tabaco durante su gestación. Unas crías que, tal y como sucedió como sus madres, fueron introducidas en jaulas con filtros de aire, esta vez sin trampa.

Alcanzada la edad adulta, o lo que es lo mismo, cumplida su decimoquinta semana de vida, los ratones fueron sometidos a distintas pruebas para evaluar su función pulmonar y, finalmente, sacrificados para analizar la posible presencia de lesiones en sus pulmones.

Los resultados mostraron que tanto las hembras como los machos expuestos al humo del tabaco durante su gestación presentaban alteraciones en la estructura pulmonar indicativas de lesiones tisulares. Además, las pruebas de funcionalidad pulmonar revelaron que los machos tenían un volumen corriente –o ‘tidal’, esto es, la cantidad de aire inhalado y exhalado en cada respiración normal– y un volumen de ventilación por minuto –esto es, la cantidad de aire inhalado o exhalado por minuto– significativamente disminuidos. Una reducción de la funcionalidad pulmonar que, sin embargo, no se observó en las hembras.

Como refiere Alexandra Noël, directora de la investigación, «los cambios más pronunciados en la función pulmonar en los descendientes macho son consistentes con los resultados de otros estudios que muestran que el desarrollo pulmonar en los fetos masculinos va a la zaga del de las hembras».

Es más; el análisis de los tejidos pulmonares reveló la alteración por el tabaquismo pasivo durante la gestación de varios genes, incluido uno que, denominado ‘A1AT’, también se encuentra en humanos y que predispone al desarrollo de enfisema.

¿También en humanos?

En este contexto, los autores reconocen que su estudio ha sido llevado a cabo con un modelo animal y que los niveles de exposición al humo del tabaco quizás no sean comparables a los que se padecen con el tabaquismo pasivo, razón por la que la extrapolación directa de los resultados a lo que sucede en los humanos puede ser, cuando menos, ‘difícil’.

Sea como fuere, concluye Alexandra Noël, «nuestros resultados ofrecen una posible explicación para la asociación entre la exposición al humo de segunda mano en las mujeres embarazadas y el elevado riesgo de enfermedades respiratorias de su descendencia».

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