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Gadafi apela a Hitler, Franco o Al Qaeda en subterfugio orales para salvarse

Gadafi apela a Hitler, Franco o Al Qaeda en subterfugio orales para salvarse
Gadafi apela a Hitler, Franco o Al Qaeda en subterfugio orales para salvarse

GADAFI

Redacción Internacional.- El dirigente libio, Muamar al Gadafi, ha apelado a Hitler, a Franco, a Al Qaeda e incluso a la democracia del mundo Helenístico en la media docena de discursos que ha pronunciado desde que comenzó la revuelta popular en Libia para justificarse ante los rebeldes y el mundo.

Gadafi no ha dudado en recurrir a capítulos de la historia referentes al nazismo, la dictadura franquista, el yihadismo o la democracia occidental, pero ha evitado hacer examen de su propia autocracia, de la que se defendió al decir que él no puede dimitir porque no es presidente, sino el líder de la revolución.

Desde que comenzó la revuelta el pasado 15 de febrero, Gadafi en unas alocuciones públicas, a veces iracundas, culpó de todos los males de la revuelta a Al Qaeda y a “gente drogada”, y llamó “perros” y “ratas” a unos opositores que “no merecen vivir” si no le “aman”.

El 21 de febrero, seis días después de que comenzaran las revueltas de forma pacífica, la televisión estatal libia mostró por la noche imágenes de Gadafi, para demostrar que estaba en Trípoli “y no en Venezuela, contrariamente a lo que afirman las emisoras de los perros”.

Gadafi apareció en un coche desvencijado, abrigado con un gorro con orejeras y un gran paraguas en la mano, y apenas habló durante 30 segundos.

El 22 de febrero, salió nuevamente en la televisión estatal, en las ruinas de una de sus casas en Trípoli, bombardeada por EEUU en 1996, y llevando en sus manos el Libro Verde, que no es más que su propio ideario de una república libia gobernada por comités populares.

Gadafi aseguró entonces que estaba “dispuesto a morir en Libia” y a combatir a “las ratas que crean los disturbios” hasta la “última gota” de su sangre.

Durante casi una hora, el líder libio instó a sus ciudadanos a que “le amen” y se comprometió a conducir un movimiento para limpiar Libia “casa por casa”.

Calificó de nuevo a los manifestantes de “grupos de gente drogada” y advirtió de que “quienes se levanten en armas contra el país serán condenados a muerte”.

También les acusó de ser agentes de los servicios extranjeros y añadió que son “jóvenes de 16 o 17 años, aislados de su familia, que copian lo que pasó en Túnez y Egipto.

“Queréis que los americanos ocupen el país como en Afganistán e Irak”, señaló enfadado, antes de avisar contra el peligro de Al Qaeda y los islamistas radicales.

“No voy a dejar mi país, moriré como un mártir”, recalcó Gadafi en un discurso en el que sólo una vez citó la posibilidad de efectuar reformas, asegurando que “no tiene “nada en contra” para que “el pueblo haga” una nueva Constitución y nuevas leyes.

El 25 de febrero, Gadafi en otro discurso de apenas unos minutos desde un muro de la plaza Verde de Trípoli, llamó a sus simpatizantes a aplastar cualquier intento de derrocarle y a que se comportaran como lo hicieron durante la colonización italiana y los bombardeos estadounidenses.

“Preparaos para defender Libia, preparaos para defender el petróleo, preparaos para defender la dignidad”, dijo cubierto con un gorro de piel con orejeras, con el micrófono en la mano izquierda y gesticulando enérgicamente con el puño derecho alzado.

También pidió a los jóvenes “que vivan la vida con orgullo, que bailen, que canten” y añadió: “Estoy aquí en medio de la gente, en Trípoli, y el pueblo que no me quiere no merece la vida”.

En un nuevo y largo discurso pronunciado en una sala repleta de seguidores el 17 de marzo, Gadafi apercibió de que si EEUU o la OTAN entraban en Libia habría “miles de muertos”.

El dirigente libio insistió que él y sus fuerzas combatirían “hasta la última gota de su sangre” para “proteger a Libia” y reiteró que había ordenado “bombardear almacenes de armas” para que no cayeran en manos de Al Qaeda.

El líder libio amenazó con “grandes bombardeos” en Bengasi si el bastión de los rebeldes no capitulaba y aseguró que no “habrá misericordia con los traidores”.

Gadafi llegó a comparar su eventual entrada triunfadora en Bengasi con la del general Francisco Franco en Madrid tras la guerra civil española.

El 22 de marzo, en la última aparición pública en su residencia de Bab el Aziziya, en Trípoli, alcanzada el domingo por un misil de la coalición internacional, Gadafi, animó de nuevo a sus fieles con un “lograremos la victoria al final”.

Hoy Gadafi, en una carta difundida por la agencia oficial Jana comparó a la coalición internacional con “la invasión de Europa por Hitler” e insistió en que “no existe un ejemplo en el mundo de la democracia libia “aparte de la de Atenas” con anterioridad al nacimiento de Cristo.

 

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