Costa Cruceros, una de las mayores compañías de viajes en barco de Europa, sufrió una caída en sus ventas tras los brotes de hantavirus y norovirus detectados hace más de un mes en barcos de una naviera neerlandesa y otra británica, respectivamente.
A pesar de ello, la empresa italiana ya se está recuperando gradualmente, según reconoció su vicepresidente de ventas mundiales, Luigi Stefanelli, en un encuentro con medios de comunicación en Madrid.
La naviera achaca esta situación, en parte, a los medios de comunicación, donde el tema del hantavirus estuvo presente durante muchos días en portadas, generando «un alarmismo brutal», señaló el director comercial y vicepresidente sénior de Costa Cruceros, Francesco Muglia.
A su juicio, esa forma «alarmista e irracional» de cubrir ciertas noticias es algo que ocurre especialmente en el sur de Europa, que es la región más afectada de cara a la caída de ventas, sobre todo para la temporada de verano.
En otros países como Alemania o los de Europa del Este, la forma de dar noticias es «totalmente diferente, mucho más racional y mucho más informativa», y la reacción de la gente es «más calmada y menos emotiva», por lo que tuvieron «mucha más estabilidad» en esos mercados, afirmó Muglia.
Stefanelli explicó que el impacto de esa reacción fue «brutal», pero la demanda «está ahí» y ahora se trata de recuperar su confianza en un plazo «lo más corto posible», lo que en algunos mercados ya prácticamente se consiguió, dijo.
En el sur de Europa, no obstante, mencionó que se observa un crecimiento semana tras semana.
- En cuanto al conflicto en Oriente Medio, Stefanelli detalló que, desde el inicio de la guerra en Irán el pasado 28 de febrero, se dieron cuenta, «al igual que el resto de operadores en el mercado, de que hacía falta facilitar la decisión de reserva al cliente final» y que, por eso, lanzaron «dos herramientas muy importantes para darle más seguridad».
Una de ellas fue la posibilidad de cambiar las reservas sin ningún coste, y la segunda es el compromiso de Costa Cruceros de no aplicar recargos de combustible adicionales, medidas que se aplican a todas las salidas de verano, según afirmó.
Por tanto, no es «un problema de demanda» —la intención de viajar este año superaba en 10 puntos la del año pasado—, sino que la demanda cambia.
