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Gobierno responde artículo del New York Times; dice no es editorial tampoco reportaje

Gobierno responde artículo del New York Times; dice no es editorial tampoco reportaje
Gobierno responde artículo del New York Times; dice no es editorial tampoco reportaje
Roberto Rodríguez Marchena, portavoz del Gobierno (Archivo)

Roberto Rodríguez Marchena, portavoz del Gobierno (Archivo)

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El gobierno dominicano continuará ofreciendo la ayuda a los nacionales haitianos que decidan retornar de manera voluntaria a su país porque no pudieron acogerse al Plan de Regularización.

También calificó como atrevimiento y frescura la sugerencia de intervenir a República Dominicana que hizo una abogada que ha demandado al país a través del periódico de New York Times. 

“El artículo publicado en el periódico estadounidense The New York Times, que sugiere una intervención en República Dominicana por cumplir su legislación migratoria, no es un editorial ni un reportaje elaborado por un periodista de dicho medio, sino un artículo de opinión de un tercero”, aseguró el vocero de la presidencia Roberto Rodríguez Marchena

En rueda de prensa, Marchena enfatizó que “la autora del artículo del New York Times no es periodista, es la abogada Roxanna Altholz, del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) y profesora de la Clínica de Derechos Humanos de Berkeley, ambas instituciones demandantes de la República Dominicana (el CEJIL específicamente representado por ella) ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en San José, Costa Rica, por el caso Yean y Bosico, en esa primera vez que sientan al país en el banquillo de los acusados”.

“Posteriormente, en el 2008, la señora Altholz, en representación del CEJIL, inició un caso de petición de protección ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos por presuntas amenazas desde el Estado hacia personas de ascendencia haitiana, lo que luego fue demostrado infundado” añadió el vocero de la Presidencia. 

Incluso en la biografía oficial de la señora Altholz se indica que actualmente tiene “casos abiertos” contra República Dominicana.

Todo lo anterior evidencia que el artículo del New York Times no fue un artículo periodístico ni escrito por un comentarista imparcial, sino por una abogada que específicamente frente a la República Dominicana constituye parte interesada.

Editorial de NYT íntegro a continuación

La República Dominicana debe parar expulsiones de haitianos

Una crisis de derechos humanos se está desarrollando en la isla de La Española, compartida por la República Dominicana y Haití.

La República Dominicana está amenazando con expulsar a cientos de miles de haitianos que viven y trabajan en la República Dominicana. Muchos de ellos llegaron a trabajar en la industria azucarera, la construcción y el turismo.

Recientemente, la República Dominicana pidió a los extranjeros que se presenten y registren para la residencia legal o se verían obligados a regresar a Haití. De un estimado de 450.000 inmigrantes haitianos en el país, algunos 290.000 se habían registrado para la fecha límite para registrarse, 17 de junio (que al parecer se ha extendido). Pero hasta ahora, menos del 2 por ciento de ellos han obtenido estatus legal. Aunque la amenaza del país a deportar a los haitianos en masa aún no se ha materializado, muchos trabajadores ya han huido a Haití; la República Dominicana puso recientemente el número en alrededor de 30.000.

Estos migrantes no son los únicos que se enfrentan a un futuro incierto en la República Dominicana.

Decenas de miles de ciudadanos dominicanos de ascendencia haitiana, cuyos padres o abuelos habían cruzado la frontera de oportunidades económicas, viven en un limbo legal. Hasta 2010, la Constitución concede ostensiblemente la ciudadanía a toda persona nacida en el país. Pero muchos dominicanos fueron excluidos debido a que sus padres han sido considerados “en tránsito” en el momento de su nacimiento. Por otra parte, las autoridades negaron sistemáticamente documentos y tarjetas de identificación a los dominicanos de ascendencia haitiana, sin justificación, a menudo sobre la base de sus apellidos franceses o criollos o de su tez de la piel. Como resultado, estas personas  junto con los trabajadores migrantes haitianos han vivido con el temor constante de expulsión arbitraria a Haití.

El gobierno ha negado que discrimine a los inmigrantes haitianos o dominicanos de ascendencia haitiana. Incluso se dice que el proceso de registro reciente fue un éxito. Estas afirmaciones no son creíbles.

Hace más de 10 años, en nombre de dos niñas de ascendencia haitiana, que demandó a la República Dominicana en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), desafiando a los requisitos onerosos y costosos padres haitianos que trataban de obtener certificados de nacimiento de sus hijos nacidos en Dominicana. Sin estos documentos, los niños no podían asistir a la escuela pública, casarse, tener propiedades o votar.

En 2005, el tribunal ordenó al gobierno dominicano a reconocer la nacionalidad de estos niños y de buscar y expedir certificados de nacimiento a todos esos niños. Pero el país apenas ha cumplido.

Casi inmediatamente después de la decisión, un pequeño grupo de racistas, políticos ultranacionalistas orquestaron una campaña agresiva contra la decisión. La legislatura modificó la Constitución en 2010 para excluir a los niños de los migrantes indocumentados de la ciudadanía. Un tribunal despojó retroactivamente la ciudadanía de las personas de ascendencia haitiana, que se remontan a la década de 1930.

Después de una protesta, el gobierno dio marcha atrás. Para salvar la cara, creó un plan para restaurar la ciudadanía a los que habían sido despojados de ella, y la legalización gradual de migrantes haitianos que habían hecho sus vidas en la República Dominicana.

Pero entonces el gobierno saboteó su propio plan al exigir que los migrantes pobres que podrían ganar menos de 11 dólares por día en la economía informal proporcionan documentos como talones de pago, cartas de empleo o prueba de propiedad de la vivienda a fin de obtener papeles de residencia.

La República Dominicana tiene una larga brutal historia de expulsiones masivas de haitianos. En 1937, el dictador Rafael Trujillo ordenó la masacre de decenas de miles de ellos. La palabra en Santo Domingo ahora es que el gobierno está a punto de deportar a los haitianos. Redadas anteriores han llevado a cabo bajo el amparo de la noche.

Las personas fueron arrojadas de sus camas, sin tiempo para recoger sus pertenencias o mostrar lo que los papeles que tenían. Los padres fueron separados de sus hijos, esposas de sus maridos, los ciudadanos de su patria.

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Comentarios

asi mismo un trujllo carajo nos hace falta. esto mamita politicos nada mas saben mover los dedos para atra ,
ESO DOMINICANOS NOMBREMOS A MARINO ZAPETE PERSONA NO GRATA DE RD TODOS UNIDOS DOMINICANOS
LO QUE HAY QUE VER AHORA RESULTA QUE UNA PENDEJA QUE DEFIENDES LOS DERECHOS HUMANOS NOS DICES QUE DEBEMOS INCUMPLIR NUESTRA CONSTITUCION Y QUE SOMOS RACISTAS YO LO QUE SOY ES DOMINICANO
porque no se meten donde tienen que meterse, otros paises deportan en masas, incluso, electrifican las fronteras, y a nosotros los dominicanos nos deportan semalmente en masas de otros paises

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