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Gómez Mazara propone concilio a Hipólito y Miguel ante crisis PRD

Gómez Mazara propone concilio a Hipólito y Miguel ante crisis PRD
Gómez Mazara propone concilio a Hipólito y Miguel ante crisis PRD
Guido Gómez Mazara

Guido Gómez Mazara

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El  dirigente perredeísta y ex consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Guido Gómez Mazara, envió este lunes una carta “señal” al presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Miguel Vargas Maldonado y al ex presidente de la República, Hipólito Mejía, en la cual les propone diversas posibilidades para llegar a un entendimiento. En la misiva, Gómez Mazara les propone tres aspectos para llegar a una concertación.

Indica que la ciudadanía está “hastiada” de los conflictos de esa organización, por lo que entiende que debe de proyectarse frente a la sociedad niveles de madurez en ambos lideres para encaminarse por mejores senderos.

Texto íntegro:

22 de junio de 2013

Santo Domingo, D.N.

Compañeros

Miguel Vargas Maldonado

Presidente del PRD

Hipólito Mejía

Ex Presidente Constitucional

Estimados Compañeros:

He decidido dirigirme a los dos porque en sus hombros descansa la responsabilidad de salir del actual nudo gordiano y podría ser el juicio de la historia el encargado de establecer sentencias condenatorias ante la posibilidad de dinamitar el único instrumento político que, con 74 años de existencia, se mantiene como expresión de los sectores populares y motor capaz de posibilitar la inserción de los excluidos de siempre en los espacios de participación política en el país.

No es el momento de establecer cuotas de responsabilidad ni apuntar con el índice acusador a quienes entendemos culpables de las desgracias electorales. Esa fascinación de mirar hacia el pasado para invalidarnos nos impide transitar con mayor efectividad hacia el futuro. En el PRD nadie posee el monopolio de la razón porque la verdad es un espejo roto y las contradicciones que tradicionalmente exhibimos han provocado un distanciamiento de sectores y fuerzas sociales que ponen trabas dentro del partido al no percibir niveles de racionalidad, sentido de compromiso con el país y vocación por desarrollar una agenda incluyente en beneficio de todos.

En ocasiones lo olvidamos pero nuestra organización constituye un elemento esencial del sistema democrático y su historial de luchas y sacrificios ha sido el resultado de sangre, exilio, represión, jornadas cívicas y defensa del interés nacional. Por eso, cuando desde múltiples sectores de la vida nacional se nos reclama un comportamiento adecuado, se apela a los niveles de solidaridad expresados por muchos ciudadanos que votan a favor de la oferta electoral perredeista y se indignan cuando observan un panorama institucional excluido de las jornadas de reclamos y una organización totalmente ausente del debate nacional debido al torpe afán de pretender colocar agendas personales como bandera de reclamo partidario. La ciudadanía esta hastiada de nuestros conflictos. No nos merecemos el respeto de la gente cuando no somos diestros en procurar salidas inteligentes y democráticas a la actual situación política que vive el PRD. Con la gravedad de que las discrepancias no obedecen a factores ideológicos ni programáticos. Aunque los intentos por aproximarnos a un entendimiento han sido saludados por la militancia y sectores extrapartidarios, las conversaciones sostenidas y propuestas planteadas tienen de sello distintivo el asociar “una solución”  a la lógica de las aspiraciones y posterga el elemento esencial de todo proceso político sensato: perfeccionar el instrumento, el partido.

Ahora que los acercamientos podrían crear un ambiente de tranque entre dos de los actores esenciales, como resultado de incompatibilidades conocidas por el país, siento que la marca partido seguirá afectándose y como soy de los que están convencidos de que sin partido no hay victoria creo pertinente que, con la intención de mantenernos en la mesa del dialogo, hagamos un esfuerzo por encontrar puntos de coincidencia alrededor de la organización. Y es que reiterarnos en esa fascinación por invertir más tiempo en nuestras discrepancias y no en los puntos coincidentes podría crear las bases para continuar descensos en niveles de simpatías

hacia el partido que terminan afectando las posibilidades en el proceso electoral de mayo de2016.

Ambos conocen de un trabajo que junto a dos jóvenes economistas he titulado Las Asimetrías en el PRD, donde tratamos de demostrar la desproporcionalidad existentes en los niveles de dirección y la necesidad de estructurar el uso de los recursos que nos llegan por vía de la Junta Central Electoral (JCE)  y la necesidad de democratizar las finanzas partidarias. Como los dos me han expresado que coinciden alrededor de esas ideas, entiendo oportuno enviar una clara señal al partido y en amplios sectores de la vida nacional de que es posible, en lo que afinamos posibilidades de entendimiento, pactos o cualquier tipo de concertación, allanar puntos convergentes en tres (3) aspectos: modificar los porcentajes de representación tanto en la Comisión Política como en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) garantizando cuotas alrededor de los votos emitidos en cada provincia, transformar el mecanismo de elección de los vicepresidentes y subsecretarios generales para que las futuras autoridades de similar categoría sean escogidos por bloques regionales ( La gran Capital, Cibao, Sur, Línea Noroeste y Este) y oficializar una distribución del 50% de los fondos que recibe la organización de manos de la JCE para distribuirse en los Comité Provinciales (sus autoridades) para el buen funcionamiento de la institucionalidad, garantizando que los porcentajes a recibir en cada una de las provincias serán en proporción a los votos recibidos durante el último proceso electoral del año 2012 y establecer un 5% de los fondos recibidos se destinen a la reapertura de la escuela de formación política del partido.

Siento  que si el país percibe capacidad para ponernos de acuerdo sobre aspectos institucionales podríamos reconstruir la fe y posibilidades de éxito en el futuro inmediato. José Francisco Pena Gómez, era un político global porque su pensamiento y su visión trascendían las fronteras nacionales y nos enseñaban cómo analizando otras realidades, podíamos tomar las medidas previsoras frente a los fenómenos  que se desarrollaban en otras latitudes. Y cómo la historia tiende a repetirse en tragedia o comedia, los perredeistas estamos en la obligación de que no se produzca entre nosotros el drama de desmantelamiento experimentado por los partidos tradicionales en toda América Latina que su falta de sintonía con los anhelos ciudadanos e incapacidad por renovarse terminaron habilitando el terreno a nuevas opciones electorales que, radiaron del corazón del pueblo, organizaciones de innegable arraigo en la historia política de todo el continente.

Los ejemplos sobran. Una lectura inteligente de esos procesos genera luz ante tanta oscuridad y ausencia de racionalidad política. El PRI se reputa como un ejemplo de organización exitosa y sus 70 y tantos años de triunfos crearon un desenfreno en sus elites que fueron capaces de encontrar en Mario Aburto el instrumento para asesinar un candidato presidencial: Luis Donaldo Colosio. Además, de las intrigas internas, las gestiones de Carlos Salinas y  Ernesto Zedillo desplazaron su partido hacia el litoral ultraconservador de la sociedad mexicana y los electores tomaron la seña transformando sus simpatías hacia el Partido Acción Nacional (PAN). Después de dos derrotas consecutivas, llegaron los pactos internos, se reconectaron con su histórica base social y encontraron un candidato con la habilidad de seducir un mercado electoral repleto de jóvenes y mujeres. Y ganaron el poder. Excelente referente de reingeniería de una estructura política con verdadera vocación de poder. Similar experiencia implementaron los seguidores del FMLN en El Salvador. Un partido construido con sangre producto de su desgarradora guerra civil, tenía en Schafik Jorge Handal un líder incuestionable, pero con grandes dificultades de impactar en la nueva franja de ciudadanos que sentían que un hombre de la guerra no podría dirigir la paz. Cansados de los gobiernos del partido conservador Arena, los salvadoreños encontraron la respuesta votando por un candidato que, como Carlos Mauricio Funes, transformo e hizo atractiva su organización. Por eso, el FMLN esta en el poder. Pero antes cumplieron con dos reglas esenciales para la victoria: cambiaron la imagen de un partido guerrerista en una propuesta de concertación con la diversas de fuerzas políticas y actores sociales y empujaron un candidato distante de las tradicionales reyertas y odios históricos que por tantos años descarto las posibilidades de victoria de las fuerzas democráticas y liberales de la patria del poeta Roque Dalton.

Mis queridos compañeros, las sociedades modernas tienen múltiples formas de expresar su desencanto con la clase política. A veces, la cura sale peor que la enfermedad. De ahí el desafío de tomar las medidas preventivas. Cuando la sociedad estadounidense voto por Ross Perot en porcentajes inesperados no apostaba a su victoria sino que enviaba una señal de insatisfacción al comportamiento de los partidos demócratas y republicanos. En el interregno, electores independientes llevaron a Jesse Ventura, del cuadrilátero de la lucha libre a la gobernación de su Estado. Esas manifestaciones pusieron en alerta al sistema bipartidista. De inmediato, ambas organizaciones estimularon cambios internos que establecieron las bases para que un afroamericano presidiera el partido conservador por excelencia y los demócratas ampliaran su base y agenda respecto de los grupos  de gays y lesbianas que exhiben una militancia singular en los procesos políticos.

Los niveles de estabilidad del sistema partidario dominicano podrían generar la sensación de que no existen razones para preocuparnos. Pero no es así. Los peruanos nunca pensaron que un rector de una universidad privada, de origen japonés y sin experiencia política podía derrotar al exponente intelectual de mayor significación de ese país: Mario Vargas Llosa. Gano Alberto Fujimori y sus logros económicos junto al apresamiento del autocalificado Presidente Gonzalo (Manuel Rubén Abimael  Guzmán) no sirvieron para justificar frente al juicio de los tribunales y la historia la orgia de excesos cometidos desde el poder en diez años de gestión.

El llamado proceso de éxito de las propuestas de izquierda en América Latina se incubo como resultado de la incapacidad de la clase política tradicional en repensar y renovar sus organizaciones bajo el falso argumento de que los electores votarían siempre por sus partidos ante la inviabilidad de la aparición de un nuevo líder. Y ese fue su error. La Venezuela que voto por Hugo Chávez desde 1958 había mal creído que con el Pacto de Punto Fijo llegaba la democracia y se inhabilitaban opciones más allá de COPEI y Acción Democrática. Cuando Henrique Salas Romer salió derrotado en 1999 por las fuerzas chavistas, se aposento en el Palacio de Miraflores una clara expresión de ruptura con la partidocracia y promotor por excelencia de una transformación que renovó la naturaleza ideológica de la mayoría de los gobernantes del continente que, en sus respectivos países, hicieron añicos las viejas estructuras partidarias porque los líderes históricos creyeron posible armar organizaciones a imagen y semejanza de sus proyectos personales. Por eso, hoy en día, el que analiza con detenimiento la última década de victorias en todo nuestro hemisferio debe de llegar a la conclusión  de que los partidos que no se adecuan a la nueva realidad social terminan facilitando el advenimiento de buenos y falsos redentores políticos.

Como en mi querido PRD lo urgente siempre sustituye a lo importante, me he tomado la licencia de extenderme en estas líneas de reflexión y crítica porque tengo el deseo de seguir militando en el partido blanco de José Francisco Pena Gómez y reconozco que en la actual coyuntura existen dos polos de especial importancia interna que deben garantizarle a toda la sociedad un autentico compromiso de preservar un instrumento vital para el equilibrio democrático del país.

Reitero el deseo de que las tres (3) iniciativas que ambos y una parte importante del liderazgo partidario conocen sea asumida como punto de partida que nos mantenga en la mesa del dialogo y proyecte frente a la sociedad niveles de madurez  en lideres  llamados a conducir la organización por mejores senderos.

Ustedes dos me conocen, en el marco de las coincidencias y disidencias saben que defiendo  mis ideas contra viento y marea. Por eso milito en el PRD. Una escuela de democracia y pluralidad capaz de permitir que gente de pensamiento independiente construya sus espacios de participación sin aspirar a que simpatías y silencios cómplices sirvan de posicionamiento ideal para tornarse atractivo en determinadas situaciones de excepción.

Afectos,

 

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