(Venezuela).– Es de noche en la cárcel El Rodeo I, ubicada en un barrio homónimo del municipio Zamora, en Venezuela, y el silencio se quiebra con gritos que atraviesan muros: son los presos políticos y sus familiares desafiando, con sus voces, la distancia que los separa para entablar un diálogo que ayude a paliar la ausencia.
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Es un diálogo a ciegas, pero iluminado por la luz de las velas que empuñan, ansiosas, estas mujeres en la oscuridad de la noche. La alegría por escuchar las voces se mezcla con las lágrimas por el abismo que los separa.
Aunque escuchan las voces no tienen claro con quién hablan exactamente. Tampoco logran ver la cárcel, protegida en ese punto por la maleza.
Sin embargo, ese intercambio es la única vía que han encontrado para saber de sus familiares día tras día ante un escaso régimen de visitas de apenas 15 minutos a la semana a través de un vidrio.
Desde la pendiente del cerro, madres, hermanas, hijas informan a los presos de lo que ocurre en el país: el avance de la amnistía aprobada hace una semana por la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), el cambio del fiscal general o las acciones que emprenden para presionar por la liberación de todos los presos políticos.
Ellos, por su parte, intentan hacerles saber las condiciones en las que se encuentran mientras transmiten sus demandas.
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Durante la conversación también recuerdan la amnistía.
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Intentaron también enviar un mensaje a la promotora de la amnistía y presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, pero no logró entenderse. La mandataria propuso esta norma en medio de lo que ha declarado como un «nuevo momento político» tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero por parte de Estados Unidos.
Hasta ahora, la amnistía ha otorgado libertad plena a 223 personas que se encontraban en prisión y permitió levantar las medidas cautelares, como presentación ante tribunales, impuestas a otras 4.534.
Según la ONG Foro Penal, en el país aún quedan unos 568 presos políticos. No está claro cuántos de estos se encuentran en el Rodeo I.
Llamado a ONU, Cruz Roja y consulados
Los presos políticos del Rodeo iniciaron el fin de semana pasado una huelga de hambre como una forma de protesta para exigir su libertad.
Según testimonios de algunos excarcelados, en este centro se encuentran varios extranjeros detenidos, entre ellos el gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido en diciembre tras cruzar la frontera terrestre desde Colombia.
De hecho, desde el penal se escuchó la noche del jueves el canto del himno de Colombia.
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Sus familiares prometían, en respuesta, que seguirían «presionando» para lograr sus libertades.
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