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Hasta lo mucho Dios lo ve

Lilliam Fondeur.

El primer contacto del Estado con los jóvenes marginados  es para castigarlos a través de la ley, para responsabilizarlos por el incumplimiento y desprotección del Estado.

Endureciendo las penas no se detiene el crimen, ni la delincuencia. Con excepción de las y los privilegiados, nuestras cárceles están abarrotadas. Sus inquilinos viven en condiciones infrahumanas, en hacinamiento, desprovistos de las necesidades básicas. No es lugar para reeducar.

El presidente de la Comisión de la Justicia defiende el  Código del Menor que aumenta la pena hasta 15 años a los menores en conflicto con la ley y actualiza al país en el combate moderno de la criminalidad y la delincuencia.  “Reducirá los crímenes y delitos cometido por el ese segmento de la población” afirmó.

La presidenta de la Sociedad  de Psicología Clínica Dominicana, Martha Pérez Mencía afirma que “no necesariamente la cantidad de castigo va relacionada con la disminución de la violencia”.  La psicología es la ciencia que estudia la conducta humana.

La institución llamada a comprender, amar y perdonar a los pobres, en la voz del arzobispo de Santo Domingo, Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez llamó a los legisladores a no hacer caso de las supuestas presiones de organismos internacionales. “No se debe andar con paños tibios”, “Si un niño es un criminal debe atenerse las consecuencias”, declaró

 “Al niño lo quiero, lo aconsejo y lo acompaño todo el tiempo. Ahora, cuando ese niño, por la razón que sea, es un criminal y mata, e incluso mata diciendo ten cuidado con lo que vas a hacer porque yo sé cuáles son mis derechos, también debe saber cuáles son sus obligaciones, porque acá hay derechos y obligaciones también”, afirmó el Cardenal.

La razón que sea es la indiferencia de los gobiernos que les niegan a los niños y jóvenes en conflicto con la ley, educación, salud, seguridad, vivienda, movilidad social, a menudo estas son personas que viven en la indigencia, y el Estado no les ofrece una alternativa para salir de la pobreza.

La razón que sea es la corrupción bendecida que se lleva los recursos que deberían destinarse a educación, escuelas tecnológicas, deportes, salud.

Una forma segura de reducir la delincuencia juvenil es convertir la educación en obligatoria, que todos los niños y niñas asistan a la escuela y en su defecto penalizar los y las responsables.

Los niños aprenden lo que ven, condenarlo a 15 años de cárcel por repetir los modelos que los adultos y el Estado ofrecen es un genocidio. ¡Hasta lo mucho Dios lo ve.!

@lillianfondeur

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