“A pesar de la gran atención médica que ha recibido en muchos centros, su condición sigue deteriorándose”, explicó su tía Pat Houston en un comunicado enviado a la prensa estadounidense.
Ante esta situación, su familia ha optado por trasladarla a “un hospital de enfermos terminales”, donde recibirá tratamientos paliativos.
“Agradecemos a todos el apoyo y las oraciones. Está en manos de Dios”, afirmó la tía de la joven a Prensa Libre.
La joven, de 22 años, fue encontrada inconsciente el 31 de enero en la bañera de su casa de Atlanta (Georgia, sureste de Estados Unidos). Los equipos de emergencia lograron reanimarla, pero su actividad cerebral quedó muy afectada.