Hipólito con ventaja, Danilo desprevenido

Saludable el acto montado este martes 1 de noviembre a la una de la tarde en el hotel Jaragua por la Asociación de Industriales de la República Dominicana (AIRD) para escuchar al opositor Hipólito Mejía y al oficialista Danilo Medina, los candidatos presidenciales con más probabilidades de ganar los comicios del próximo 20 de mayo.

Pecó sin embargo de inadvertencias organizativas de alto valor comunicacional que inclinarían la balanza de los perceptores y las perceptoras hacia el ex Presidente Mejía, aunque no fuese esa la intención. Pese a que son atribuibles a la institución organizadora, tales gazapos fueron permitidos por los asesores danilistas, quizás  por el pernicioso exceso de confianza que provoca el obviar las debilidades de su producto.

Los oficialistas descuidaron detalles como la toma de la fotografía con la presidenta de la entidad, Ligia Bonetti Valiente; la entrada hacia la mesa principal y su acompañante; el lugar donde se sentaría; la iluminación del ambiente y el tipo de discurso de cara a su adversario; el traje que vestía.

Desde la antesala del salón principal, se vio a un Danilo disminuido por una menor iluminación que su oponente y por el traje oscuro más apto para las noches. En la toma de la fotografía junto a Mejía, la presidenta de la AIRD se ubicó, tal vez sin advertirlo, de espaldas a Danilo. En la mesa de honor, el oficialista fue colocado a la derecha de la ejecutiva de los industriales; el opositor, a la izquierda. Se ha demostrado hace décadas que el televidente favorece a quien está ubicado a la izquierda de su pantalla.

A Medina no solo le falló la asesoría sino que la suerte estuvo distante de él en esta ocasión. Ni siquiera le favoreció la única rifa que se hizo a la luz del público en aras –se recalcó–  de la “transparencia”. Se sacó el primer premio para comenzar las exposiciones, lo cual le sumó presión psicológica al tener que “romper el hielo” de las tensiones  y saberse con pocas destrezas para leer discursos y menos ante un auditorio de escrutadores que no de acólitos ni de hinchas. Le habría convenido no sacarse esa Loto.

Su discurso no fue pobre, nunca lo ha sido. Pero no presentó novedades en tanto hace rato que lo airea en los medios de comunicación y en las actividades políticas. Le habría convenido un debate con su oponente y el sometimiento a varias tandas de preguntas periodísticas, con los tiempos controlados, pues ha demostrado sobradas destrezas para argumentar y barajar datos económicos. Es su gran fortaleza.

El discurso de Hipólito, más que dirigido a los industriales, marcó temprano una tendencia a la barricada, en busca de los votantes incautos. Este opositor no es buen lector de discursos, menos “improvisador” de ideas. Es su gran debilidad, aunque la tapa un poco con su carisma. Sus asesores lo cuidaron mucho de someterlo a un debate que lo sepultara.

Le retaguardia hipolitista no pudo sin embargo concretar todo su deseo de mantenerlo apegado a la fría lectura de un texto político: Al final de la jornada, el candidato fue abordado por la prensa. Expresó que su mayor satisfacción al participar en aquel escenario formal fue “haber comido poco… “porque estoy cebao”. Los danilistas, que parecían sin escapatoria, aprovechan este grave desliz con pretensiones de chiste, que ha puesto en bandeja de plata el candidato opositor.

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