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Hispanos en EEUU celebran otro año de herencia en medio de ola antinmigrante

Hispanos en EEUU celebran otro año de herencia en medio de ola antinmigrante
Hispanos en EEUU celebran otro año de herencia en medio de ola antinmigrante

"Esta ola antinmigrante no va a suprimir lo mucho que tenemos que celebrar: Nuestros logros sociales, políticos y culturales son significativos..."

WASHINGTON, Estados Unidos.– Los más de 50 millones de hispanos en Estados Unidos asisten a otra serie de celebraciones de su acervo cultural y contribuciones al tejido social y económico del país, en medio de una ola expansiva en contra de una reforma migratoria integral.

Aunque la presencia hispana en Estados Unidos, especialmente mexicana, data del siglo XVI, no fue sino hasta 1968 cuando, bajo la presidencia de Lyndon B. Johnson, se apartó una semana para celebrar la “herencia hispana”.

Como prueba de su creciente presencia, esas celebraciones se extendieron en 1988 a todo un mes, del 15 de septiembre al 15 de octubre, dando lugar a fiestas y foros para tratar los asuntos más acuciantes de esta minoría, como el desempleo, la deserción escolar o la inmigración ilegal.

En 2011, la comunidad hispana celebra su presencia en EE.UU. en unos momentos en que, a falta de una solución permanente para la población indocumentada, los Gobiernos estatales elaboran sus propias respuestas, casi todas para estrechar el cerco.

Según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales (NCSL, en inglés), en la primera mitad de 2011, las asambleas de los estados presentaron 1.592 proyectos de Ley y resoluciones relacionadas con inmigración en los 50 estados y Puerto Rico, un aumento del 16 % respecto a ese mismo período de 2010.

Para fines de junio, 40 Gobiernos estatales adoptaron 151 leyes y 95 resoluciones, aunque otras 12 medidas fueron vetadas por los gobernadores.

Aún con el peso de leyes que buscan restringir o eliminar sus derechos, algunos expertos consideran que los hispanos tienen muchas razones para celebrar.

“EE.UU. es un país tan suyo como lo es de los anglosajones rubios y de ojos azules. Estamos celebrando lo que hemos construido, porque hay que recordar que la frontera cruzó a los hispanos en este país, y de aquí no nos vamos”, dijo a Efe José Pertierra, un abogado de inmigración en Washington.

Añadió que “los blancos tienen el poder político y económico, pero el futuro no es sólo de ellos, es también de esa mezcla de etnias y culturas que representan los hispanos. Somos testigos de un temor a lo desconocido, pero las líneas artificiales que quieren marcar algunos racistas se van borrando”.

El abogado recordó que EE.UU. ha vivido ciclos de resistencia a la inmigración desde el siglo XIX, sólo que ahora son los hispanos quienes están en la mira de grupos conservadores encabezados por el “Tea Party”.

El Congreso de EE.UU. ha sido incapaz de pactar una solución consensuada que pueda, por un lado, satisfacer a quienes argumentan que los indocumentados afectan a la seguridad pública y provocan grandes gastos fiscales y, por otro, a quienes aseguran que expulsar a 11 millones de personas no sólo es costoso y poco práctico sino que se prestaría a abusos.

La posibilidad de una reforma surgió durante la presidencia de George W. Bush, pero los atentados del 11 de septiembre de 2001 sepultaron la idea el resto de su mandato.

En los más de dos años que lleva Barack Obama en el poder -en los que se ha deportado a más de un millón de indocumentados-, tampoco hay posibilidades reales de que se logre, con un Congreso dividido y un país que sigue sufriendo las secuelas de la recesión de 2008.

Grupos que buscan reducir incluso la inmigración legal, como el Centro para Estudios de Inmigración, coinciden en que el estancamiento político en torno a una reforma continuará en el futuro.

El Departamento de Justicia, apoyado por grupos cívicos y religiosos, ha entablado demandas para frenar la puesta en marcha de medidas extremas como la SB1070 en Arizona y la H.B.56 en Alabama.

“Esta ola antinmigrante no va a suprimir lo mucho que tenemos que celebrar: Nuestros logros sociales, políticos y culturales son significativos, aunque falta trecho que recorrer para que nuestro patrimonio sea reconocido y respetado” plenamente, dijo a Efe Jorge Mario Cabrera, director de comunicaciones de la Coalición pro Derechos Humanos en Los Ángeles.

Cuanto más pronto cambien las leyes migratorias y la comunidad latina que no está regularizada pueda integrarse a esta sociedad, “mejor y mayor será su aportación, y mejor nuestro futuro en esta nación multicultural”, enfatizó.

Para activistas como Cabrera, el Mes de la Herencia Hispana debe servir para celebrar el arcoíris cultural de EE.UU. y empezar a desbancar mitos y temores sobre “los otros”.

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