Antes de someterse a dicho procedimiento, había publicado en sus cuentas oficiales fotos y videos en los que aparece en la clínica Skin Piel’ y donde le explicaban que el tratamiento era muy fácil y nada complicado; sin embargo terminó por arrebatarle la vida.
Le pusieron flores. Lo lloraron en el cortejo. Le llamaron «un animal» al que disparó, y ahí terminó el análisis oficial.Pero un adjetivo no es una reforma. Y una visita del director tampoco.El verdadero homenaje no se llora en un cementerio: se firma en un protocolo de transparencia de 24 horas, en cámaras corporales que no se puedan apagar, en cárcel común para el que mate vistiendo un uniforme.Nada de comités que se reúnen y se olvidan. Nada de evaluaciones que nunca se renuevan.¿O acaso la próxima reforma también va a durar lo que dura la indignación?
6 julio 2026