Cotuí.– El intrusismo profesional en el sector salud es una amenaza silenciosa en RD. En lugar de recibir atención de especialistas certificados, pacientes están cayendo en manos de personas sin formación médica, sin exequátur y, en algunos casos, sin siquiera un título técnico.

Así lo demuestra un caso documentado en el Centro de Salud Club de Leones, en Cotuí.

Allí, una mujer identificada como Yoselín Domínguez, quien funge como administradora del centro, ha estado ofreciendo consultas oftalmológicas, realizando diagnósticos, prescribiendo medicamentos y recomendando tratamientos sin ser médica ni tener licencia para ejercer.

 Denunció una extrabajadora del centro que pidió mantener su identidad en reserva.

Carolina relata que Domínguez ganó la confianza de pacientes tras años escuchando a médicos recetar, lo que le permitió empezar a asumir funciones médicas.

La situación se agravó con el tiempo. Según Carolina, la administradora terminó firmando recetas y atendiendo pacientes en días sin oftalmólogo.

Prescripciones peligrosas

El equipo de El Informe obtuvo copias de recetas presuntamente firmadas por Domínguez. Entre los medicamentos prescritos figuran antibióticos como Trazidex, gotas oftálmicas como Systane y Zebesten, un antiinflamatorio contraindicado para personas con hipersensibilidad o asma.

Uno de los primeros indicios que levantó sospechas fue la firma de Domínguez en los expedientes clínicos.

Carolina afirma que en su momento Domínguez prometió dejar de atender pacientes.

Prueba encubierta

Días después, un equipo encubierto de El Informe se presentó como paciente en el centro. Tras pagar RD$200, un menor fue atendido por Domínguez, quien hizo preguntas clínicas y procedió como si fuera oftalmóloga:

Le preguntó si el ojo le amanecía pegado, si le molestaba la luz y le tomó la presión ocular. Concluyó que lo que tenía era una conjuntivitis alérgica. 

Y prescribió varios medicamentos, incluyendo Lotesof (un corticoide oftálmico), Systane, Olof y el jarabe Leskera. Además, recomendó un jarabe para tomar durante 15 días.

Diagnóstico falso

La oftalmóloga Yini Datt, especialista en glaucoma, evaluó posteriormente al menor y descartó el diagnóstico:

Datt alertó sobre los riesgos del intrusismo:

También resaltó que ni siquiera un médico general está calificado para llevar a cabo un chequeo oftalmológico y a partir de allí, pueden suceder tres cosas fundamentales.

  1. Que el diagnóstico efectuado no sea el real, y que por ende el paciente sea medicado de manera incorrecta”.
  2. Otro riesgo es hacer un diagnóstico inexistente… tampoco te hizo un bien, puesto que la patología medicada no existe”.

Una práctica ilegal y sancionable

La situación no solo implica riesgos médicos, sino también consecuencias legales. La Ley General de Salud (Artículos 156 y 158) establece penas de hasta 10 años de prisión y fuertes multas para quienes ejercen profesiones del área sin estar habilitados legalmente.

El Colegio Médico Dominicano y la Sociedad Dominicana de Oftalmología, al ser consultados, confirmaron que no habían recibido denuncias formales previas sobre este caso, pero aseguran que tomarán medidas.

Dijo Dagoberto Almánzar, presidente de la Sociedad.

Consultado sobre el caso, Luis Peña Núñez, secretario general del Colegio Médico Dominicano (CMD), expresó:

La versión de Domínguez

Durante una segunda entrevista telefónica, Yoselín Domínguez negó estar realizando consultas médicas.

Afirmó que su rol consiste en coordinar, tomar historiales clínicos y aplicar pruebas básicas como la agudeza visual. Sin embargo, los videos obtenidos muestran claramente cómo asume tareas propias de un oftalmólogo, prescribe medicamentos y realiza diagnósticos a pacientes nuevos.

El caso deja en evidencia una preocupante falta de control institucional y una necesidad urgente de supervisión en centros de salud, especialmente en zonas vulnerables, donde el acceso a atención médica especializada es limitado.

El intrusismo médico no es solo una violación ética y legal. Es, sobre todo, una amenaza directa para la salud de la población dominicana.