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Javier Marías reflexiona sobre "Los enamoramientos" en su nueva novela

Javier Marías reflexiona sobre
Javier Marías reflexiona sobre "Los enamoramientos" en su nueva novela

Javier Marías

MADRID.- Estar enamorado suele ser algo “deseable, salvífico y redentor”, pero “puede llevar a las cosas más atroces”. Así lo cree Javier Marías, que reflexiona sobre este tema en su nueva novela, “Los enamoramientos”, una obra “un poco sombría” protagonizada por una mujer, algo excepcional en este gran escritor.

No le ha costado meterse en la piel de una mujer (sólo lo había hecho en un breve cuento de hace muchos años) porque “las diferencias entre hombres y mujeres no son demasiadas en lo que respecta a la manera de pensar, de contar, de reflexionar y de mirar”, asegura el escritor español en una entrevista con Efe.

En su casa de Madrid, donde corrige estos días las pruebas del libro, el autor adelanta las claves de esta novela que Alfaguara publicará en España en abril y a lo largo del año en Latinoamérica, y cuyas primeras 50 páginas han sido facilitadas a EFE. Los deseos de seguir leyendo son incontenibles.

Marías confiesa que tras terminar “Tu rostro mañana”, esa gran empresa literaria a la que dedicó ocho años, quedó “agotado” y tuvo “la sensación” de que en esos tres volúmenes “estaba todo lo que tenía que decir en el campo de la novela”.

“Me parecía improbable que pudiera escribir alguna otra”, apunta.

Pero no fue así. Poco a poco se fue fraguando en su imaginación una nueva historia que ha desarrollado en las 400 páginas de “Los enamoramientos”, un libro ambientado en Madrid que empezó “con mucha modestia y con la sensación de que fácilmente tendría que ser inferior a lo anterior”, aunque “no en calidad, porque eso nunca se sabe”.

“A veces lo que sale mejor es aquello en lo que uno no ha puesto tanto empeño ni tanta ambición literaria, pero los resultados no soy yo quién para enjuiciarlos”, afirma este escritor cuyas novelas son esperadas con expectación por los innumerables lectores que tiene en el mundo. Su obra está publicada en cincuenta países y ha vendido seis millones de ejemplares.

Las diferentes implicaciones del enamoramiento -“cabe la posibilidad incluso de que alguien normal se convierta en criminal por estar enamorado”- son uno de los temas de la nueva novela, pero también reflexiona en ella “sobre la impunidad y sobre cómo en el fondo casi todo el mundo está conforme con lo que pasa, aunque sea una desgracia”.

Hay dilemas morales en este libro, en el que se habla además de “la calamidad que sería que los muertos volviesen, tanto para el ‘muerto vivo’ como para aquellos que lloraron su pérdida”, un curioso tema del que en su nuevo libro pone ejemplos sacados de la literatura clásica.

Los comienzos de las novelas de Marías suelen ser magistrales y el de “Los enamoramientos” no defraudará al lector:

“La última vez que vi a Miguel Desvern o Deverne fue también la última que lo vio su mujer, Luisa, lo cual no dejó de ser extraño y quizá injusto, ya que ella era eso, su mujer, y yo era en cambio una desconocida y jamás había cruzado con él una palabra. Ni siquiera sabía su nombre, lo supe sólo cuando ya era tarde, cuando apareció su foto en el periódico, apuñalado y medio descamisado y a punto de convertirse en un muerto?”.

Tras esa muerte del comienzo, “que no se pierde nunca de vista” en la novela, el lector se irá enterando de que la protagonista, María Dolz, trabaja en una editorial y quizá por eso no tiene muy buena opinión de los escritores.

Son “gorrones, tacaños y sin orgullo”. “Son gente rara, la mayoría. Se levantan de la misma forma que se acostaron, pensando en sus cosas imaginarias”, dice la narradora de la novela, en la que el escritor bromea con sus propias costumbres y afirma que “todavía hay algún pirado” que sigue utilizando la máquina de escribir “y al que después hay que escanearle los textos, cuando los entrega”.

El diálogo genial que la protagonista mantiene con un escritor que está convencido de que en cualquier momento puede ganar el Nobel, pese a que nadie lo había pedido para él, y que pretende que la editorial le compre dos gramos de cocaína para poder describir su aspecto con exactitud, constituye una de las escenas humorísticas de la novela.

Pero, en general, “es un libro un poco pesimista, un poco sombrío”, con una historia en apariencia “sencilla” aunque la novela “es compleja porque tiene muchas resonancias, muchas aristas”.

Y, “cosa extraña” en Marías, en el libro habrá una referencia a “Los tres mosqueteros”. ¿El motivo? Pues que en esta obra de Dumas “también hay una muerta que vuelve, un ejemplo de los muertos que quizá no han muerto”.

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