Whashington.– La Casa Blanca defendió este jueves la legalidad y justificación detrás del ataque con once muertos contra una lancha venezolana que supuestamente transportaba drogas en aguas internacionales alegando que se realizó en defensa de los intereses del país y fue «consistente con las leyes de un conflicto armado«.

En una declaración a EFE, la portavoz de la Casa Blanca Anna Kelly aseguró que «el ataque dirigido por el presidente fue realizado contra las operaciones de una organización designada como terrorista y en defensa de intereses nacionales de Estados Unidos.

Además, por la autodefensa colectiva de otras naciones que han sufrido durante mucho tiempo debido al tráfico de narcóticos y las actividades violentas de carteles».

La portavoz añadió que el ataque del martes «fue consistente con las leyes de un conflicto armado«.

La Casa Blanca, que asegura que la lancha estaba operada por miembros de la organización transnacional Tren de Aragua, está utilizando un lenguaje que parece apuntar a los poderes presidenciales de la Autorización para el Uso de la Fuerza Militar (AUMF).

La Administración Trump dejó claro con esta respuesta que considera que su combate contra organizaciones criminales como el Tren de Aragua o el esquivo Cartel de los Soles (en cuya jefatura Washington pone a la cúpula de poder del chavismo) es un conflicto armado con un bando beligerante definido.

Algo que podría responder a la intención de hacerlo consistente con las leyes internacionales y las leyes nacionales de guerra.

En una entrevista este miércoles el senador republicano del ala libertaria Rand Paul aseguró que, aunque no tiene amor alguno por «unos narcotraficantes que quieren infiltrarse en nuestro país», no es la «política» de Estados Unidos matar a sospechosos de tráfico de drogas sin probar su vinculación antes.

En su opinión, este tipo de acciones militares solo podría darse mediante los poderes de guerra por parte del Congreso.

Despliegue naval con destructores

El ataque del martes se produjo en plena escalada de la tensión con Venezuela, tras un gran despliegue naval con destructores y navíos de asalto anfibio en aguas internacionales cercanas al país andino y la insistencia de que Nicolás Maduro es el cabecilla de un narcoestado.