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La columna de Miguel Guerrero

La columna de Miguel Guerrero
Miguel Guerrero

Miguel Guerrero.

Ahora resulta que todos los informes de las embajadas de Estados Unidos filtrados al portal de Internet Wikileaks, y publicados por diarios de muchos países, en lo que a nosotros concierne fueron puras invenciones de los diplomáticos estadounidenses que a partir del 2003 cumplieron misiones en la República Dominicana.

Nadie quiere aceptar ahora la responsabilidad de sus debilidades, infidelidades o enconos de entonces. La misión de un diplomático de un país medianamente organizado es mantener bien informado a su gobierno de cuanto se dice u ocurre en el lugar donde ha sido enviado, aunque ese no sea al parecer  el papel que se espera del servicio exterior dominicano.

Ningún enviado de Estados Unidos se va a inventar una declaración para atribuírselo a un político, a un congresista o un presidente. No tiene lógica y no ayudaría a diseñar un perfil correcto de los líderes y sus actitudes ni del sentimiento prevaleciente. Aunque parezcan nimiedades todo cuanto hemos leído en esos papeles son elementos importantes para el diseño de una política hacia el país, porque muestran los vicios, debilidades y fortalezas que hay que tomar siempre en cuenta para llevar a cabo políticas y programas exitosos en cualquier área de la cooperación bilateral.

Los diplomáticos norteamericanos pueden ser lo que se quiera, pero no son tontos y vagos mucho menos. Y digo esto por el ruido producido por las expresiones del candidato presidencial del oficialismo, el señor Danilo Medina, que aparecen en un cable confidencial de la embajada al Departamento de Estado, divulgados por el grupo noticioso SIN, referentes al gobierno de su partido y acerca del presidente Fernández, con inquina o sin inquinas, muy propias del sentimiento que en aquella época, en el 2008, toda persona medianamente informada conocía y sospechaba del ambiente posterior a las primarias en el PLD, en las que Fernández derrotó a su rival usando cuantos recursos tuvo a mano.

Todo o buena parte de lo que los papeles de Wikileaks ponen en labios de Medina probablemente dominen todavía su pensamiento, y la de la mayoría de los dominicanos por supuesto, lo cual se puede observar en su tímido y bien pensado lema de campaña,”cambiar lo que está mal”, sólo que repetirlos ahora como candidato sería condenarse a una derrota terrible. Yo él diría:”Bueno, lo dije, y punto”, y a Dios que reparta suerte o entre el mar.

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