Las consecuencias de una comunicación no eficaz son distintas dependiendo de las necesidades de los emisores, trátese de un profesor en un aula, una madre frente a un hijo, una agencia de relaciones públicas o de publicidad en el desempeño de una campaña de imagen a favor de un cliente, o de un candidato frente a los electores. El político o sus asesores raramente acuden a la sicología formal o la teoría sicológica al momento de decidir qué hacer o decir al público. Por lo general se basan en sus propias experiencias prácticas acumuladas a lo largo de años. Y es que usualmente el análisis simple de las observaciones pasadas, confieren una idea bastante ajustada de la clase de información que se necesita sobre el auditorio o un determinado núcleo de votantes o potenciales electores.
El investigador norteamericano Philip Lesly afirma que en su nivel actual de desarrollo las ciencias sociales no puede ofrecer todavía una guía o norma precisa para los profesionales o especialistas en el área de la comunicación. Por eso nos dice que “muchos de los procesos de comunicación son todavía un arte”, en que la experiencia y la imaginación creadora son a menudo “las mejores guías para el éxito de la actuación”.