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La gran retranca

La gran retranca
Víctor Bautista

Con la agilidad de un experimentado ladrón curtido en la ratería, el hombre –quien perfectamente podría camuflarse como un caballero- tomó la prenda de vestir y con la velocidad de un rayo la resguardó por dentro del pantalón a la altura de la bragueta.

Con toda parsimonia y evidente autocontrol, se desplazó por la tienda hasta salir triunfante, revestido de impunidad, sin que nadie le molestara. El testimonio visual está recogido en un vídeo compartido por un amigo en twitter con el siguiente mensaje:

“Esto fue en una tienda de una plaza de nuestro país. Envíenlo a todos sus contactos para que familiares y amigos lo vean”.  Impactado por el hecho no sólo lo compartí con mis seguidores, sino que expresé: “Qué asqueroso. ¿Y salió de la tienda sin que nadie le dijera nada? Lo bueno es que aquí vemos quien es. Seguro va a otras tiendas”.

El suceso, que se presta para generar conversaciones y opiniones en las redes sociales, fue también resorte para el punto de vista de otro amigo en los términos que a seguidas cito:

“Condenable acción la de ese mortal, pero nuestros ojos ven a diario, en vivo, no con videos, muestras aberrantes de personajes desde el Gobierno que inspiran la inconducta de aquel sujeto…”

Para mí, la corrupción en cualquier magnitud merece el rechazo total de la sociedad y sus autores deben ser siempre objeto del escarnio público, pues sus secuelas son terriblemente dañinas para el desarrollo económico con equidad.

Este fenómeno debe ser abordado sin sesgos ni corruptos favoritos, dejando de pensar que el nido corrompido siempre está en el Gobierno y obviando el impacto de la corrupción privada, expresada en evasión de impuestos, contrabando, narcotráfico, engaño a los consumidores, estafa a accionistas y otras manifestaciones deplorables.

Necesitamos una masa crítica de gente honesta (hay muchas en las esferas pública y privada) convertida en una instancia de presión constante, denunciando sin miedo la gran retranca de este país: el cáncer de la corrupción. Las urnas son una gran oportunidad. No votemos por corruptos. No compremos ni vendamos a empresarios delincuentes.

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