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La insatisfacción con el aspecto corporal, un trastorno que puede ser mortal

La insatisfacción con el aspecto corporal, un trastorno que puede ser mortal
La insatisfacción con el aspecto corporal, un trastorno que puede ser mortal

MÉXICO.- La insatisfacción con el aspecto de una o varias partes del cuerpo es persistente, a tal grado que muchas personas que no están contentas con su aspecto físico optan por la cirugía estética. Se trata del Trastorno Dismórfico Corporal (TDC), un mal que puede ser mortal.

“Este comportamiento se acompaña de compulsiones para pretender disimular el supuesto defecto, revisión exagerada en espejos, inseguridad y búsqueda de tratamientos estéticos, e incluso puede motivar ideas suicidas hasta en un 30 % de las personas con TDC”, explica a Efe la psiquiatra Cristina Lóyzaga.

Es un problema de salud mental desconocido y mal entendido, y representa el cuarto trastorno psiquiátrico más frecuente, solo después de las fobias, el abuso de sustancias y la depresión, detalla.

“Desde luego, la percepción del paciente no tiene nada que ver con la percepción del resto de las personas que estamos observándolo”, indica la coordinadora de la Clínica del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y de Trastorno del Espectro del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM).

La causa de este trastorno tiene un origen multifactorial, debido a que involucra aspectos genéticos, neurobiológicos, perceptuales y socioculturales, apunta.

“Tiene que ver con muchos aspectos, incluyendo los antecesores de las personas, en qué región viven, aspectos climáticos”, aseveró.

La especialista detalló que las personas que sufren TDC se están observando continuamente en los espejos, “se revisan y a veces intentan corregir el defecto”.

Este tipo de pacientes tienen conductas de camuflaje, en las cuales realizan actividades o utilizan objetos en un intento de hacer que se vea menos esta zona de preocupación.

“Pueden ir desde maquillajes excesivos o específicos en las áreas donde se sienten insatisfechos, utilizar ropa más grande, entre otras cosas”, indica Lóyzaga.

Este trastorno, añade, afecta al menos al 3 % de la población mexicana, aunque la mayoría suele buscar ayuda estética, por lo que esta cifra aumenta.

“Si se evalúa a las personas que acuden a procedimientos de cirugía plástica, dermatológicos o cosméticos, la prevalencia va del 12 al 15 %, eso muestra que la gente no está satisfecha con su aspecto”, señala.

Esto explica por qué en los últimos años ha aumentado el número de procedimientos estéticos en el mundo.

De acuerdo con la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS, por sus siglas en inglés), estos procedimientos aumentaron una media del 30 % en 2015 y 2016, siendo EE.UU. el país que registra mayor número de cirugías, con 4,2 millones.

Estados Unidos y otros cuatro países reúnen el 41,4 % de todas las cirugías plásticas que se realizan en el mundo. Brasil ocupa el segundo puesto con 2,2 millones de operaciones, seguido de Japón, con 1,1 millones, Italia con 957.814 y México con 923.243.

El problema, dice Lóyzaga, es que en países como México no existe un control adecuado de médicos especialistas para realizar este tipo de procedimientos.

“Son personas que no tienen especialidad y si no hay un control de especialistas, el número de cirugías se incrementa. El problema es que un procedimiento mal realizado puede producir el efecto contrario y dañar la imagen física”, advierte.

Explica que en otros países, los protocolos para realizar cirugías plásticas incluyen descartar la presencia de un TDC “porque de padecerlo las personas nunca estarán satisfechas con todas las cirugías” que se realicen, asegura.

Es por ello que la experta recomienda a quienes buscan realizarse una cirugía plástica descartar la existencia de este trastorno.

“Si es así, el paciente debe trabajar una terapia cognitiva durante seis meses. Si después de eso quiere hacerse la cirugía, ya es una consideración suya”, apunta.

Además, sugiere acudir con un especialista certificado que tenga la experiencia para realizar el procedimiento, ya que siempre hay riesgos que van desde la aplicación de “la anestesia hasta los efectos colaterales”. 

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