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“La Lavadita”

Un cordial saludo a todos mis queridos lectores.

En la gran mayoría de los casos cuando Dios nos envía algo es porque verdaderamente lo necesitamos, tenemos que estar concientes de eso. Aunque nosotros los seres humanos estamos acostumbrados a pedir y pedir, y muchas veces pedimos cosas que verdaderamente no las necesitamos, y en muchas ocasiones Dios no los concede, y es porque si no los concediera no iban a ser beneficiosas para nosotros, y no le pedimos a El lo que verdaderamente necesitamos porque decimos total, si Dios no me lo va a conceder como ha pasado en casos anteriores, para que le pido.

A veces nos conviene darnos una lavadita, porque a lo largo del camino se nos va pegando ese polvo material que tanto nos daña lo espiritual que poseemos, Dios en su gran misericordia sabe cuanto la necesitamos.

Llego a mis manos algo que quiero compartir con todos Ustedes, y dice así: Había pasado todo el día con su mamá, en un gran almacén de la ciudad. Esa bella pelirroja, con una cara muy bella y pecosa, clara imagen de la inocencia, no debió de haber tenido más de 6 años. Cuando se disponían a abandonar el almacén, llovía a cántaros. Aquella clase de lluvia que, cuando cae tan fuerte, no logras distinguir la distancia entre una gota y otra, ni siquiera las ves golpear el suelo. Todos nos quedamos frente a la puerta, resguardándonos de la lluvia. Esperábamos algunos con paciencia, y otros irritados porque la naturaleza les estaba estropeando su prisa rutinaria. Siempre me ha encantado la lluvia. Me pierdo ante la vista de los cielos, lavando la suciedad y el polvo de este mundo. Al mismo tiempo los recuerdos de mi infancia, corriendo bajo la lluvia, son bienvenidos como una forma de aliviar todas mis preocupaciones. La voz de esta chiquilla era muy dulce, y rompió mi trance hipnótico con estas inocente frase: “Mamá, corramos a través de la lluvia”. “Mamá, corramos a través de la lluvia”. “Si mamá…Corramos a través de la lluvia”. No, mi amor…Esperemos a que pare la lluvia, contestó la mamá pacientemente. La niña esperó otro minuto, y repitió: “Mamá, corramos a través de la lluvia”. Y la mamá le dijo: Pero si lo hacemos, nos empaparemos. No, mamá, no nos mojaremos. Eso no fue lo que le dijiste esta mañana a papá. Tal fue la respuesta de la niña, mientras hablaba del brazo de su madre. ¿Esta mañana? ¿Cuándo le dije que podemos correr a través de la lluvia y no mojarnos? ¿Ya no lo recuerdas? Cuando hablabas con papá acerca de su cáncer, le dijiste que si Dios nos hace pasar a través de esto, puede hacernos pasar a través de cualquier cosa. Todos nos quedamos en absoluto silencio. Juro que no escuchaba más que la lluvia caer. Nos quedamos parados, silenciosamente. Nadie entró ni salió del almacén en los siguientes minutos. La mamá se detuvo a pensar por un momento acerca de lo que debería responder. Este era un momento en el que la inocencia y la confianza podían ser motivadas, de manera que algún día florecieran en una inquebrantable fe. Amor, tienes toda la razón. Corramos a través de la lluvia. Y si Dios permite que nos empapemos, puede ser que El sepa que necesitamos una lavadita. Y salieron corriendo. Todos nos quedamos viéndolas, riéndonos, mientras corrían por el estacionamiento, pisando todos los charcos. Por supuesto que se empaparon, pero no fueron las únicas. Las seguimos unos cuantos que reíamos como niños mientras corríamos hacia nuestros autos. Es cierto, yo también corrí. Sí, también me empapé. Seguro Dios pensó que necesitaba una lavadita.

No olvides darte una lavadita de ves en cuando, es muy cierto que la necesitamos.  Es muy bueno  y saludable, de vez en cuando tomarse un tiempo para correr a través de la lluvia y sentirse como un niño. Tomate tu tiempo para vivir.

Termino con el Versículo 28 del Capitulo 28 de la Carta a los Romanos que dice: “Nosotros sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de aquellos que le aman, a quienes ha llamado según el designio de su voluntad”.

Muchas felicidades para todos Ustedes en este nuevo año que acabamos de comenzar, y que tengan un año muy lleno del amor y la paz de Dios.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.

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Comentarios

Muy cierto, todos necesitamos de vez en cuando nuestra lavadita. Grandes bendiciones para usted en este año 2015, y que Jehova me lo cuide mucho.
Sr. Ray. Feliz Año 2015. Bello articulo y es cierto que nos debemos dar una lavadita de vez en cuando. El Señor sabe cuando estamos listos para la mojada salvadora. Gracias, Señor. Saludos Carlos

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