La ruta África a las Canarias es la más mortífera del mundo

“En los últimos años, esta ruta está especialmente activa. Solo en 2023, llegaron 40,000 personas a Canarias”, indicó Naranjo

SANTO DOMINGO. El hallazgo de catorce osamentas en una embarcación frente a las costas de Río San Juan, República Dominicana, estremeció a los habitantes de la región. Sin embargo, este descubrimiento es solo una pequeña muestra de una tragedia mayor que se desarrolla diariamente en las costas africanas. Al menos 33 personas mueren o desaparecen cada día mientras intentan alcanzar las Islas Canarias, en un peligroso viaje sin regreso desde África hacia Europa.

La embarcación, golpeada por las olas, fue avistada por pescadores locales seis días antes de ser hallada en la Playa Adames de La Cantera, en Gaspar Hernández. Alberto Polanco y su hijo Jeremy, quienes estaban acompañados por otro pescador en una segunda embarcación, fueron los primeros en notar el bote a la deriva a unas 9 millas náuticas (equivalente a 18 kilómetros) de la costa de Río San Juan.

En un video grabado por los pescadores, se escucha la conmoción al descubrir lo que había en el interior del bote. “En ese bote hay un viaje de gente muerta adentro”, decía uno de ellos, mientras otro comentaba: “Nada más quedan los huesos y la cabeza, la ropa”. Polanco, aún sorprendido, explicó que de inmediato supo que la embarcación no era dominicana debido a su peculiar diseño. “Aquí los botes no se usan así”, afirmó, detallando que el motor estaba colocado de una manera inusual.

Un viaje sin retorno:

Los documentos encontrados en la embarcación pertenecían a personas oriundas de Senegal y Mauritania, dos países en el noroeste de África. Desde estos lugares, miles de personas intentan cada año llegar a las costas españolas, específicamente a las Islas Canarias, en un desesperado intento por escapar de la pobreza, la violencia y la inestabilidad política.

Nicolás Castellano, periodista canario especializado en temas migratorios, explica que la llegada de embarcaciones desde África a las Islas Canarias no es un fenómeno nuevo. “Este verano se cumplen 30 años de la llegada de la primera patera, que es como se denominan las barcas que llegan con migrantes en situación irregular”, comentó Castellano. Estas embarcaciones, que solían ser pequeñas y de madera, han evolucionado con el tiempo, convirtiéndose en grandes cayucos que transportan a decenas de personas en travesías extremadamente peligrosas.

José Naranjo, otro periodista canario que reside en Senegal desde 2011, ha cubierto de cerca las rutas migratorias africanas y describe la Ruta Atlántica, también conocida como la Ruta Canaria, como una de las más mortíferas del mundo. “En los últimos años, esta ruta está especialmente activa. Solo en 2023, llegaron 40,000 personas a Canarias”, indicó Naranjo, quien ha documentado el impacto devastador de esta migración en sus reportajes.

El riesgo mortal:

Según Caminando Fronteras, una organización que defiende los derechos de los migrantes, entre enero y mayo de 2024, más de 5,000 personas han muerto o desaparecido en esta ruta migratoria, incluyendo 154 mujeres y 50 niños. “Es una ruta que ha provocado decenas de miles de muertos en las últimas tres décadas”, subrayó Naranjo, quien ha sido testigo de naufragios recientes en las costas de Mauritania, con centenares de desaparecidos.

Helena Maleno, defensora de derechos humanos y fundadora del Colectivo Caminando Fronteras, explica que muchos migrantes huyen de conflictos en el Sahel, una región azotada por la violencia y el cambio climático. “Cada vez hay más mujeres y niños que están siendo expulsados de sus territorios y enfrentan un trayecto migratorio extremadamente peligroso”, comentó Maleno, señalando que el año pasado se contabilizaron 6,000 muertes en esta ruta.

El viaje desde Mauritania a las Islas Canarias, una distancia de más de 1,000 kilómetros es una travesía que pocos logran sobrevivir. Los que perecen en el camino suelen ser arrojados al mar por sus compañeros, incapaces de seguir soportando el olor y el peso de los cuerpos en descomposición. 

La embarcación que llegó a República Dominicana es un testimonio de estas tragedias, con solo 14 cuerpos encontrados, a pesar de que se estima que al menos 77 personas partieron en ella desde Mauritania en enero.

El costo de un sueño:

Para muchos migrantes, el sueño de llegar a Europa tiene un alto precio. Según Naranjo, los migrantes pagan entre 600 y 1,500 euros para asegurar un lugar en estas embarcaciones. Sin embargo, el riesgo de no llegar con vida es inmenso. “La ruta canaria es la ruta migratoria más mortífera del mundo”, enfatizó Castellano, señalando que ni siquiera en el Mediterráneo muere tanta gente como en esta travesía.

Entre las pertenencias encontradas en la embarcación que llegó a las costas dominicanas, se hallaron mochilas, celulares y hasta paquetes de una sustancia sospechosa de ser cocaína, lo que añade un oscuro componente a esta ya trágica historia.

Un llamado a la acción:

Maleno insta a las autoridades a no abandonar a estos migrantes a su suerte. “Cuando se pierde un cayuco en el Atlántico, ninguna autoridad sale a buscarlo”, denunció, destacando la indiferencia con la que se trata a quienes arriesgan todo en busca de una vida mejor. La embarcación que llegó a República Dominicana es un recordatorio brutal de las vidas perdidas en este viaje sin regreso, y de la urgencia de abordar las causas profundas que empujan a miles a emprenderlo.