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La ruta de agravios

Los agravios que tornan escabrosa la unidad del Partido Revolucionario Dominicano, no se originan en las  primarias en las que Hipólito Mejía fue validado como candidato presidencial,  sino que datan desde los aprestos para las elecciones de medio término, efectuadas en el 2010, en las que algunos que ahora claman por la integración de Miguel Vargas, colaboraron gustosos con el PLD.

El juego de entonces era evitar que el presidente del PRD emergiera triunfal de ese compromiso, para responsabilizarlo del revés de de la organización y disminuir su potencial para la candidatura presidencial.

Un trabajo de precisión que no se hubiese llevado a cabo sin sonsacadores perredeístas, disminuyó la votación congresual del PRD en los lugares donde tuvo posibilidades de ganar, con lo que algunos ajustaban con Miguel Vargas cuentas pendientes.

 

Vargas supo sacudirse de la encerrona y pese a que salió de las elecciones del 2010 sin un solo escaño senatorial, presentó al PRD con un caudal de votación, que lo dejó acreditado para ocupar la casilla número uno de la boleta electoral,  pudo exhibir victorias municipales tan  importantes como la de Santiago, Moca, Santo Domingo Oeste, Santo Domingo Norte, San Cristóbal y Baní, entre otras.

Hay quienes piensan que si los resultados de la convención presidencial hubiesen favorecido a Miguel Vargas Maldonado, ya se hubiese consumado la unidad total del PRD, porque Hipólito y sus seguidores lo estarían apoyando,  pero resulta que la oposición de los hipolitistas a los miguelistas, era más radical que la de los segundos hacia los primeros.

Es decir que sin importar el nombre del  candidato, la división iba a contar en perjuicio del PRD.

A prolongar esa debilidad más allá de lo aconsejable contribuyeron las publicaciones de encuestas que ubicaban a Hipólito Mejía en una cómoda ventaja, lo que permitió que él y su entorno se creyeran con posibilidades de alcanzar una victoria electoral sin contar con la integración de Miguel Vargas Maldonado, a quien empezaron a tratar con esmerada indelicadeza.

Procedieron a sumarse colaboradores cercanos del presidente del PRD para dar la impresión de que lo estaban abandonando, es por lo que hablaban de una unidad consumada en el 99.9% de la organización, insinuando que el único de los miguelistas que no se había integrado era Miguel Vargas, a quien dirigieron un mensaje de humillación con la designación de Enmanuel Esquea Guerrero como presidente de la Comisión de Asesores de la Campaña, y éste a su vez empezó a accionar pasando por encima de las autoridades del partido.

Pero la ventaja se esfumó más rápido de lo esperado, y ahora se presiona y se busca la unidad en forma desesperada, pero el camino que lleva a ella está muy maltrecho,  y a veces da la impresión que el candidato presidencial procura la ruptura,  lo que puede explicar que usara la primera comparecencia pública que realizó después del feriado navideño para atacar a Vargas Maldonado denunciando que no le entregaba recursos de los que recibe el PRD de la Junta Central Electoral, para el financiamiento de la campaña.

Dos parecen ser los caminos tomados por la campaña de Hipólito Mejía, frente a su adversa realidad: culpar a Miguel Vargas de la segura derrota del PRD y desatar una crisis poselectoral, eso es lo que traduce la andanada contra Miguel  y la campaña contra la Junta Central Electoral.

Es obvio que saben que Danilo Medina es el próximo presidente de la República.

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