En Vivo
Combustibles
Gasolina Premium
RD$: 240.30
Gasolina Regular
RD$: 227.20
Gasoil Premium
RD$: 195.60
Gasoil Regular
RD$: 186.50
GLP
RD$: 113.30
Gas Natural
RD$: 28.97
Divisas
Divisa
Compra
Venta
Dólar
48.90
49.40
Euro
58.00
65.00

La trampa del 20: Danilo o Hipólito… y el después

Narciso Isa Conde.

El sistema electoral dominicano está estructurado para reproducir el dominio de las principales facciones de la partidocracia, en este caso las del PRD y el PLD. Y dentro de la competencia espuria entre ambas opciones, sirve para favorecer al que domine temporalmente el Senado junto al Poder Ejecutivo y otras instituciones estatales.

El sufragio no es libre por eso y porque se clientelizó en grande mientras la competencia política se ha convertido en un inescrupuloso y multifacético negocio.

Mercancías a granel. Oferta y demanda. Compra y venta. Inversiones de capital y ganancias. Competitividad sin límites, a lo neoliberal. Evasiones, trampas, ventajismos desde el Estado. Espionaje. Asociaciones con empresas satélites. Sobornos.

Gran parte de la sociedad lo percibe así, incluso una buena franja de los/a que se involucran en el proceso de campaña y votación como pequeños agentes del negocio o simplemente como clientela manipulada; lo percibe así, pero se sienten atrapados/as en ese medio enrarecido, sin encontrar todavía la manera de zafarse de él o de combatirlo eficazmente desde fuera o desde dentro del mismo, o ambas cosas a la vez.

Repetición del mal en descomposición.

Por eso se repite la triste historia, el círculo vicioso y viciado, en una escala peor; a pesar del deterioro de la imagen de sus grandes actores y beneficiarios, y de la enorme insatisfacción que embarga a la sociedad empobrecida y excluida y a la gente honesta del país.

De ahí la polarización movida sobretodo por el voto contra uno y contra otro candidato y partido, con escaso interés a favor.

Admitido lo malo de los dos, aparecen los rechazos y sus gradaciones para justificar preferencias precarias.  Reaparece la idea del “mal menor” o del “malo frente al peor”, sin reparar que se trata de una competencia entre peores, que habrá de producir pésimos resultados, tal y como se ha acontecido en el pasado reciente.

A uno se le rechaza porque con razón se le considera continuidad perniciosa o factor aliado al gobierno, que ahora mismo está robando, empobreciendo, abusando…

A otro se le objeta, también con razón, por su desastrosa gestión anterior, sus evidentes ineptitudes, incoherencias  y discurso caótico.

A Danilo por insípido, incoloro, indescifrable, comesolo y pragmático…por Margarita, Diandino y Félix Bautista… por ser mala copia de Balaguer.

Al Hipólito por atolondradamente graciosos  e irresponsable…por juntar a Pepe Goico con Amable.

Varían las reacciones por segmentos sociales, grados de escolaridad y capacidades reflexivas; por el impacto que sobre ellos ejerce el populismo o la vocación para moldear y estructurar voluntades. La atracción por el orden y la atracción por el desorden, el democratismo con caudillo y el autoritarismo estructural.

Danilo es sobretodo un candidato de gran parte de las capas medias acomodadas o precariamente acomodadas, nutrido también del gran clientelismo estatal y sectores con empleos estables.

Esas capas medias de más en más tienden a rechazar lo díscolo, la falta de rigor en el pensar y la ausencia de ecuanimidad del candidato y el partido contrario; sin importarles que los atributos demandados puedan ser empleados para el mal, como aconteció con Balaguer y con Leonel y sin reparar en los grados de simulación en el discurso.

Hipólito le gusta más al llamado “populacho” a la “pobrecía” y al “tigueraje” (en el buen sentido del término), que rechazan el elitismo y el despotismo ilustrado y que históricamente han sido base social del perredeísmo.

La reducida parte “ilustrada” que apoya vergonzantemente a Hipólito, lo hace desde concepciones liberales, anti-peledeista, anti-comesolista, buscando mejores oportunidades y mayor movilidad política; sin importarle que lo caótico-seudo-liberal de Hipólito no quita lo despótico de Papá; menos aun el neoliberalismo autoritario y la vocación por el predominio de lo privado frente a lo social, común a las dos opciones y fuente de despotismo.

Los dos tienen sustentación económica en la oligarquía, las corporaciones y las mafias, con fuentes comunes unas veces y distintas otras. Danilo en particular cuenta con el apoyo táctico de las enormes alcancías del clan Leonel y la asociación con Miguel Vargas y Asociados.

En fin, la escogencia entre ambos representa una gran trampa contra la sociedad, aunque ciertamente se trate de una trampa en franco deterioro, especialmente después que pasen las votaciones. La repetición de mal con nuevos riesgos para el sistema.

Más allá del 20.

Pero no será este 20 de mayo el día de superación y reemplazo de esa trampa degradada y de esa perversa y febril polarización; independientemente de que en el contexto de un choque eventual y previsible, de no frenarse previamente la suciedad de los métodos que acompañan esa brega, bien podría comenzarse a entrampar de mala manera esa trampa contra la sociedad y los/as electores/as.

Amén de que los tramposos –y esto es lo más importantes- artífices del círculo vicioso, están irremediablemente condenados a caer en la gran trampa de una crisis mayor, que habrá de desplegarse peligrosamente al otro día de lo comicios y habrá de recaer sobre sus corrompidas espaldas tan pronto leguen al Palacio.

No importa cual de los dos sea el beneficiado por la gracia del sistema y de la bendición temporal del imperio, lo cierto es que problemas mayores como el pago de la deuda externa e interna, el volumen insostenible del subsidio eléctrico, el enorme déficit fiscal; el impacto negativo de la crisis mundial sobre turismo, remesas, inversiones; el acuerdo pendiente con el FMI que implica el cobro compulsivo de deuda externa, nuevos impuestos,  aumentos de las tarifas eléctricas y de otros servicios públicos; junto a la insostenibilidad de la hipertrofia burocrática y de los actuales volúmenes de dádivas clientelistas y asistencialistas…, habrán de hacerle estragos mayores a la llamada gobernabilidad.

Los ajustes y recortes antipopulares han sido momentáneamente contenidos por el gobierno con cierto permiso del FMI, por razones de campaña y de interés político del oficialismo.

Y hay que esperar que post-votaciones, Leonel –eso está pintado en el ambiente por sus ambiciones futuras- manejará esa situación posponiendo decisiones y tirándole al que venga la “papa caliente”, para dar la imagen de que solo después de él es capaz de “entrar el mar” y de que solo él ha logrado impedirlo (inversión a futuro para el 2016 electoral).

Crisis mayor e insumisión contra la trampa histórica.

Todo eso puede potenciar al máximo a breve plazo las tensiones sociales y la indignación popular creciente, y crear condiciones para el desplome del triunfo electoral y el desgaste acelerado del nuevo gobierno, abriendo nuevos espacios para impugnar en las calles la trampa montada sobre esta institucionalidad corrompida, pervertida y neo-liberalizada.

La superación de esa trampa entrampada precisa una fuerza alternativa que la confronte, la combata y ponga en evidencia su ilegitimidad.

Y esta necesaria actitud no está presente en la naturaleza de las llamadas opciones electorales “emergentes”, cada vez más marginadas por los resultados de una polarización sujeta a esa gran crisis. Ellas tienden a ser pulverizadas y auto-pulverizadas, en las votaciones y más allá de ese fenómeno, por sus conservadurismos, personalismos y posicionamientos funcionales al sistema, aunque – en algunos casos- desde otra ética.

La alternativa precisa de articulación con los movimientos sociales y construcción de nuevos movimientos políticos-sociales. Exige disposición a la ruptura y a la impugnación de la Constitución y el sistema electoral vigente, que anidan la trampa en deterioro.

Necesita asumir la deuda social, el empobrecimiento del pueblo y de su entorno natural, las precariedades de sectores de las capas medias y del aparato productivo nacional… declarándoles la guerra política al neoliberalismo, a las privatizaciones, a la falacia del libre comercio, al saqueo de los recursos naturales por las grandes corporaciones extranjeras, al aplastamiento de lo social y a la dictadura de los ricachones, las mafias y la particracia corrupta.

Obliga a transformar la indignación latente en movilización multitudinaria acompañada de innovadoras de propuestas políticas y sociales centradas en la lucha por una Constituyentes popular, en la refundación de las instituciones, en el reclamo de que se vayan todos los que han gobernado, en la recuperación de soberanía nacional y popular, y el establecimiento de un nuevo sistema electoral democrático y nuevas reglas de juego.

Temas relacionados
Comenta con tú facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *