En Vivo
Logo
Ir a noticiassin.com
Combustibles
Gasolina Premium
RD$: 240.30
Gasolina Regular
RD$: 227.20
Gasoil Premium
RD$: 195.60
Gasoil Regular
RD$: 186.50
GLP
RD$: 113.30
Gas Natural
RD$: 28.97
Divisas
Divisa
Compra
Venta
Dólar
48.90
49.40
Euro
58.00
65.00

La unidad necesaria

La unidad necesaria
Matías Bosch

Un problema muy grave de la política dominicana es la falta de pluralismo. Pero no se trata de que existan muchos partidos; los hay de sobra. Se refiere a que existan diferentes modelos, visiones y proyectos de país, y que éstos discutan y, más que eso, estén en condición de disputar, democráticamente, la posibilidad de gobernar y legislar.

La falta de pluralismo se manifiesta, específicamente en el caso dominicano, en la ausencia de un proyecto político que aglutine (y no sólo tenga candidatos o dirigentes que lo plasmen en sus agenda particular) las voluntades de rescatar las reglas básicas de la democracia, la legalidad e institucionalidad, así como los derechos humanos y sociales, los servicios públicos, la dignidad del trabajo y los salarios, los derechos de la mujer, la tercera edad y la infancia, la diversidad sexual, la justicia fiscal, la seguridad ciudadana, la cultura, la transparencia, la rendición de cuentas y la participación democrática efectiva. Ese es el gran ausente en la política dominicana desde hace prácticamente 25 años.

Subrayemos: no se trata de testimonialismo, sino de poner esas banderas en condiciones de disputar gobierno. Tampoco se trata de gobiernismo, de “ganar” o de “sacar a…”, sino de que se haga política con esos métodos y para esos propósitos, afirmados en una base social, política y cultural real.

Por todo esto se hace necesario que los partidos y agrupaciones que comparten estos principios y objetivos unan sus fuerzas. Se trata de que la dispersión se coordine, que la diversidad se una en acuerdos sobre lo fundamental, y que tengan identidad propia para levantar una esperanza creíble, seductora y convocante.

Para ello, unas premisas: La base de la unión debe ser compromisos éticos y programáticos, los cuales deben construirse en colectivo, y hay que ponerse de pie por sí solos antes de pensar en acuerdos con otros. Ya lo dijo el patriota puertorriqueño: “Quien pretender ser lo que no es, termina siendo nada”. Y en todo esto hay excelentes experiencias recientes: Frente Amplio en Chile y Perú, Colombia Humana y Podemos-Izquierda Unida en España.

Los compromisos éticos y programáticos deberían ser elaborados de forma participativa, hacia lo interno como hacia afuera, usando el poder de las herramientas digitales. La autorización de la unidad y los compromisos que la sustentan deberían ser deliberados por las bases, votados de manera participativa y convertidos en mandatos vinculantes. La unidad alternativa y esa forma de alcanzarla sería, por sí sola, una hazaña política, de por sí, histórica y novedosa. Sobre esa base se nominarían candidaturas, no al revés. Y hay que lograr dos cosas: que esté en funcionamiento a inicios de 2019, y que se construya la plataforma para competir, primero, en las elecciones municipales de febrero de 2020.

En cuanto a alianzas con otros bloques o grandes partidos, en la táctica política no debería haber criterios moralistas. Pero no se debería pactar nunca sin haber alcanzado por sí mismos un grado de poder propio y real con qué defender lo pactado, ni se deberían hacer acuerdos románticos con quienes, de una u otra manera, hayan demostrado que no respetan las reglas básicas de la convivencia y que, en general, repiten y reproducen la misma política que denuncian en el adversario. Eso sólo desprestigia al más frágil y “se termina siendo nada”.

Temas relacionados
Comenta con tú facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *