En Vivo
Combustibles
Gasolina Premium
RD$: 240.30
Gasolina Regular
RD$: 227.20
Gasoil Premium
RD$: 195.60
Gasoil Regular
RD$: 186.50
GLP
RD$: 113.30
Gas Natural
RD$: 28.97
Divisas
Divisa
Compra
Venta
Dólar
48.90
49.40
Euro
58.00
65.00

Lamerse las heridas….

Contrario a la cantaleta habitual según la cual hay un coro de áulicos que ensalza y da “cobas” al Presidente y algunos ministros suyos, me parece que así como los críticos y adversarios del gobierno aducen poseer su criterio sin desmedro de su honestidad, muchos que hemos defendido a Leonel Fernández quizás merecemos un poquito del respeto que los contrarios pretenden monopolizar.

Es un tópico, cuya repetición ya aburre, argüir que los únicos periodistas que defienden a, o simpatizan con, el gobierno, son asalariados, “bocinas” pagadas o como también les han dicho, “vuvucelas”, recordando las cornetas africanas puestas en boga durante el último mundial del fútbol.

Está ocurriendo entre periodistas algo parecido al chisme eterno entre escritores e intelectuales conservadores o liberales. Si Borges opinaba cualquier cosa que oliera a derecha entonces recibía toneladas de tinta descalificadora, porque pecaba al expresar su parecer. Pero cuando Neruda fue embajador, o Malraux terminó como ministro de De Gaulle, o el curita de Solentiname fue funcionario sandinista, ello sí estaba bien.

Así, muchos de los críticos y adversarios de Fernández, que a mi juicio le hacen un tremendo favor a la democracia al ejercer su derecho de opinar como quieran, incluyen en sus filípicas un “caveatemptor” reiterativo: quien ose contradecirles no es más que un vocero pagado del gobierno.

Sería de locos concebir una democracia sin periodistas que critiquen, vigilen, cuiden y descubran lo mal hecho. Es más, pobre de la sociedad dominicana si careciera de Alicia Ortega y Nuria Piera, de Sara Pérez y Margarita Cordero, de Miguel Guerrero y Juan Bolívar Díaz, y tantos otros excelentes periodistas que prestigian a la profesión.

“Lambones” o lambiscones, sin ofender a los lamedores según recientemente comentaba Sara Pérez, los hay, ha habido y habrá siempre, y no sólo en Santo Domingo, pues esa especie ocurre en todo el mundo. Pero hay un trecho grande entre esa gente, y otros de parecida calaña cuyo oficio es el chantaje escrito o radiofónico, y muchos que tienen el derecho a estar genuinamente convencidos de las virtudes de Leonel Fernández, que por tenerlas no es perfecto ni carente de defectos como todo humano.

Quizás lo que me mueve a esta meditación es que la excelencia en el periodismo, y en cualquier actividad que requiera mínimamente de honestidad intelectual, requerirá siempre ofrecer a aquel de quien se disiente el respeto indispensable para dialogar civilizadamente.

Temas relacionados
Comenta con tú facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *