Las cambiantes campañas

Los candidatos en las recientes elecciones colombianas ninguno ha sido presidente o vicepresidente sino alcaldes.

Esto no tiene nada que ver con la guerra entre Rusia y Ucrania sino con campañas electorales.

Los más viejos recordarán que las campañas se hacían a través de grandes mítines presenciales y que la popularidad de los candidatos se medía según la asistencia a los mismos, los cuales eran retransmitidos por radio y televisión.

Más tarde siguieron los discursos por televisión, pero lo que sí ha caracterizado muy negativamente al sistema electoral dominicano ha sido la total ausencia de debates entre candidatos, algo presente en toda América Latina. Siempre un candidato ha dado una excusa por la cual no participar, pues presumía que su presencia le perjudicaría en términos de votos. Lo más cercano a un debate en nuestro país ha sido la polémica televisada entre el candidato Juan Bosch y el padre Lautico García, pero lo que se discutía era el supuesto comunismo del profesor Bosch y no una lucha entre candidatos. Hoy día las reuniones de los partidos van acompañadas de músicos, bailarines y confetis como si se tratara de una fiesta.

Pero lo que ha revolucionado las campañas ha sido el surgimiento de las redes sociales como Tik Tok a través de las cuales los candidatos hacen campaña, pero también son ayudados a través de “blogs” muchas veces falsos pues las personas no existen.

El instrumento de las encuestas también se ha modificado. Inicialmente se salía a buscar a los entrevistados cara a cara. Como eso resulta muy caro se optó por las encuestas por teléfono, pero eso devino muy difícil al predominar los celulares, pues se desconoce sexo, edad y ubicación geográfica del dueño de los mismos, datos imprescindibles para una buena encuesta. En Estados Unidos y Europa han surgido empresas que han logrado listas de dueños de celulares con esa información, las cuales son vendidas a los encuestadores, pero esas no existen en nuestro país.

Más recientemente aun algunos hacen encuestas, bien baratas, usando una lista de direcciones electrónicas, pero allí es imposible saber edad, sexo y ubicación a no ser que ya exista un listado preparado por una empresa especializada. A diferencia de otros países, en el nuestro no están prohibidas encuestas días antes de las elecciones.

Algo que caracteriza el proceso electoral dominicano es la ausencia de partidos principales con ideologías bien definidas. Hace dos años no sabíamos cuál era de izquierda o derecha entre el PRM y el PLD y todavía no lo sabemos. También sufrimos de la ausencia de caras nuevas. Me horroriza pensar que los nuestros principales candidatos de oposición en el 2024 serán Leonel Fernández por La Fuerza del Pueblo y su ex esposa y madre de su hija, Margarita Cedeño por el PLD. Sería volver al feudalismo europeo y sus luchas entre membresías de las familias reales.

Leonel Fernández ha sido presidente tres veces, Margarita Cedeño ha sido vicepresidente dos veces y Luis Abinader presidente una vez. Los candidatos en las recientes elecciones colombianas ninguno ha sido presidente o vicepresidente sino alcaldes.

La mayoría de las recientes elecciones latinoamericanas han logrado el cambio y han ganado caras nuevas. Se objetó el estatus quo y a los partidos tradicionales. Dudo que será así en nuestro caso.

Por cierto, y hablando de cambios, en la patria de Rubén Darío el presidente Ortega cerró la Academia de la Lengua fundada en 1928.