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Las vueltas de la política son de espanto

José Báez Guerrero.

Cuando pase tiempo y las pasiones se enfríen, los expertos en cuestiones electorales tendrán que desmenuzar uno de los fenómenos más inimaginables: el desplome de la candidatura de don Hipólito Mejía.

Se buscará a los culpables y se dirá que el presidente del PRD, el ingeniero Miguel Vargas Maldonado, contribuyó a disminuir a su candidato al proclamar que él no saldría a mendigar votos para el ex presidente.

Se añadirá que la esposa del ingeniero Vargas Maldonado le dio la patada de gracia con sus “tweets” señalando varias “hipolitadas” y sugiriendo que el pueblo no debería volver a la “pesadilla” de un gobierno del Presidente Mejía.

Se dirá que el Presidente Fernández tiró todo el peso del apoyo gubernamental al candidato del PLD, el licenciado Danilo Medina, y que ello contribuyó a la curva ascendente morada y la declinante del perredeísmo.

Pero por más vueltas que se le de al asunto, será imposible no admitir que quien más restó a la inmensa popularidad que tenía hace un año don Hipólito Mejía fue él mismo, con una innecesaria cadena de errores al expresarse de manera contraproducente.

Desde decir que no pagaría las deudas del Gobierno, sugerir que las empleadas domésticas se roban los filetes de las casas donde trabajan y amenazar con destituir –uno no sabe cómo- a varios jueces de la Suprema Corte a quienes calificó de “pelafustanes” y “sinvergüenzas”, don Hipólito ha incurrido en una serie de dislates que le han causado más daño que cualquier cosa que otro pudiera haber dicho sobre él.

Una de las mejores cosas de las campañas electorales es que el público logra aquilatar a los candidatos no sólo por lo que se diga acerca de ellos, sino principalmente por lo que ellos mismos digan o hagan y la manera en que lo hagan.

A dos semanas de las elecciones difícilmente se revierta la tendencia en ascenso de Danilo Medina y de declive de Hipólito Mejía, apuntalada por todas las encuestas más recientes, como la de Asisa anunciada ayer jueves que indica un 53.2% de la intención de voto a Medina y apenas 44.8% a Mejía.

Las vueltas de la política son de espanto. Tras la inmensa suerte de alzarse con la candidatura del PRD y estar a un tris de volver al poder, ¡que fuerte debe ser para don Hipólito el paso de estos días!

José Báez Guerrero

[email protected]

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