Santo Domingo.– Aunque el lenacapavir ha sido calificado como una de las herramientas más prometedoras para la prevención del VIH, su llegada a América Latina se enfrenta a serios obstáculos.

Este medicamento, desarrollado por la farmacéutica Gilead, es el primer antirretroviral inyectable de acción prolongada aprobado para la profilaxis preexposición (PrEP), y podría evitar hasta 84.000 nuevas infecciones en la región de aquí a 2030, según estimaciones del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de México.

Alta eficacia, pero sin acceso para la mayoría

A diferencia de los tratamientos orales diarios, lenacapavir se aplica mediante una inyección subcutánea cada seis meses, lo que mejora significativamente la adherencia al tratamiento, especialmente entre jóvenes y poblaciones clave. Los ensayos clínicos internacionales, como PURPOSE 1 y 2, demostraron una eficacia del 96 % y una adherencia del 91 %.

Sin embargo, el acceso al medicamento es extremadamente desigual. Solo cinco países latinoamericanos Nicaragua, Honduras, República Dominicana, Bolivia y Venezuela han sido incluidos en el acuerdo global de Gilead que permite su disponibilidad. Esto representa apenas el 10 % de la población regional, dejando fuera a países con alta carga epidemiológica como Brasil y México.

En Estados Unidos, el tratamiento cuesta más de 28.000 dólares por persona al año, mientras que el tratamiento anual de una persona con VIH en México ronda los 1.800 dólares. Activistas y especialistas señalan que el alto precio, las patentes vigentes y la negativa de Gilead a permitir la producción de genéricos impiden su expansión.

El seminario concluyó que la única solución real es una negociación regional conjunta. “Tenemos el conocimiento, la infraestructura y la necesidad. Pero sin una estrategia colectiva, el acceso seguirá siendo un privilegio para pocos”, sostuvo Saavedra.

A nivel institucional, algunos países ya están dando pasos preliminares para evaluar la viabilidad del lenacapavir. En México, por ejemplo, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha autorizado pruebas piloto en centros especializados.

Sin embargo, aunque existe personal capacitado y disposición técnica, el acceso sigue condicionado por las barreras comerciales impuestas por la farmacéutica.

Organizaciones civiles y expertos en salud pública insisten en que el lenacapavir no debe convertirse en un lujo sanitario. Más de 100 entidades regionales han lanzado una campaña conjunta para exigir a Gilead la liberación de licencias que permitan la producción local de versiones genéricas.

Según coinciden los especialistas, solo mediante cooperación regional, acuerdos de compra conjunta y presión diplomática, América Latina podrá asegurar el acceso equitativo a esta innovadora herramienta de prevención del VIH.