SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Antonio y Maicol Campusano, los hermanos que fueron secuestrados en Haití, dijeron que no volverán a Haití tras lo vivido durante esa semana, que según ellos le dejó secuelas emocionales.
Una semana después de ser liberados, tras siete días en cautiverio en el vecino país, los hermanos Campusano rompen su silencio sobre lo ocurrido del otro lado de la frontera.
La película irónicamente en la que trabajaban se trata sobre un político que le secuestraron un familiar.
Antonio de 34 años y Maicol Campusano de 25 años, nunca imaginaron que el guión de la película se convertiría en realidad y ellos los protagonistas luego de terminar una jornada de grabación el sábado 20 de febrero.
«Mi hermano iba conduciendo el vehículo, íbamos el traductor y mi hermano y yo, nosotros íbamos como en el número 5 en la caravana», dijo Antonio Campusano en El Informe con Alicia Ortega.
Antonio era encargado de electricidad y Maicol de la planta.
«Cuando en un dado momento llegó una camioneta blanca pienso que son los policías porque anteriormente nos había detenido un chequeo militar, como eramos extranjeros nos piden documentos pasaportes… cuando no dice el traductor: ¡no, cuidado, párate!… no son policías estamos secuestrados, entonces vienen dos con armas largas y encañonaron a mi hermano», expresó Antonio Campusano.
Por estar la carretera en mal condición, Antonio afirmó que se separaron de la otra caravana y en el momento en que se acercaron los secuestradores iniciaron una balacera, obstaculizando que los demás ayudaran.
Por otro lado, Maicol Campusano narra fue separado de su hermano y no supo de él hasta «el marte».
«Nunca caímos juntos, yo estaba con otra persona, cuando a mi me introducen a una habitación, cuatro paredes, una puerta y techada en zinc, cuando yo entro a la habitación, yo estoy buscando a mi hermano… pero sigue la balacera, yo estoy con el señor, para mi está matando a mi hermano o los militares que vienen con nosotros están haciendo un enfrentamiento», relató Antonio Campusano.
Cautivos supuestamente a manos de bandas que medios internacionales haitianos dicen se dedican a los secuestros. Organizaciones de Derechos Humanos en Haití documentan 102 secuestros entre enero y febrero, cifra que se duplicó en comparación con los tres primeros meses del 2020, cuando registraron 51 hechos similares.
Después de horas, los secuestradores entran a la habitación, donde se encuentra Antonio Campusano y le dicen: «dominicain del diablo, yo me quedo pasmado porque entra con armas largas», con miedo pensó que lo iban a matar.
Preocupado uno por el otro, los hermanos permanecieron en lugares diferentes, sin saber de cada uno. Maicol estuvo con el interprete que asignó la compañía cinematográfica, aseguró que éste siempre le daba fuerzas, «vamos a salir de aquí, ora mucho».
P: ¿Por ustedes se dijo inicialmente que estaban pidiendo dinero?
Maicol Campusano: «Eso si yo supe que estaban pidiendo tres millones».
«Lloré de la emoción», aseguró Antonio Campusano cuando lo pasaron a la lugar donde estaba hermano, «no sabía que estaba vivo».
Ya para el miércoles, aseguran que le mostraron un video donde observa que estaban negociando por su libertad.
Las negociaciones las dirigía el primer ministro haitiano, quien supuestamente prohibió a los productores película tener contacto con los secuestradores, que inicialmente se comunicaron con ellos, coincidencia o no, justo para el miércoles 24 de febrero, el gobierno de Haití solicitaba a la República Dominicana la extradición del exalcalde de Puerto Príncipe, Ralph Youri Chevry, opositor, que había cruzado la frontera el día 14, relacionándolo a bandas armadas.
«Luego nos informan que no van a liberar, mañana los vamos a liberar, yo ese día me hinqué y dije: «gracias señor», dijo Antonio Campusano.
Expresó que mientras estuvo secuestrado veía más agua que comida «yo comía una cucharada de comida y nunca fui al baño».
Los jóvenes que trabajan para una compañía de producción dominicana, contratada para la filmación de una película en Haití, han sido cuestionados por los videos que grabaron defendiendo las acciones de las personas que dicen los secuestraron.
Según los hermanos, todo fue un montaje.
«Cuando vamos caminando hacer el video, le preguntan a mi hermano: ¿cuáles canciones te gustan? mi hermano le dice la canción, pero cuando se ponen al frente 20 personas con armas largas, nos están apuntando, y le pregunta el traductor: ¿qué está pasando aquí?».
