Carlos Queiroz aseguró que sus jugadores "eran libres" de protestar si querían y así lo hicieron antes del pitido inicial del encuentro.
Su asesinato, acompañado de la violencia a la que fue sometida y las mentiras del gobierno iraní, ha levantado las iras de la población, por el abuso al que están subyugadas las mujeres. Esta revolución ha llegado también al equipo de fútbol, la mejor plataforma para que el pueblo iraní muestre sus frustraciones con el régimen.Carlos Queiroz aseguró que sus jugadores "eran libres" de protestar si querían y así lo hicieron antes del pitido inicial del encuentro. Mientras los jugadores no cantaban, la afición iraní respondió con aplausos y vítores a sus futbolistas.