Los Goliats tienen un David

En todas las dictaduras, el monopolio, el nepotismo político y económico, constituyen una constancia y se acepta como algo normal, so pena de aquel que se atreva a protestar. El monopolista controla la cantidad de producción y el precio. El oferente monopolista es el que puede fijar el precio utilizando su poder de mercado.

Traigo esto a colación porque desde que se estableció la democracia en el país, tras la muerte de Trujillo, los gobiernos surgidos, como parte de sus programas, se propusieron  atraer las inversiones extranjeras, aprovechando el clima de paz imperante, a fin de fortalecer la economía.

Sin embargo, se da el caso de algunas multinacionales, que no olvidan su vocación monopolística, y tratan de perjudicar con maniobras, non santa, a pequeñas firmas criollas. Aunque eso no se vea todos los días, pero se producen casos en los cuales el gobierno debe tomar medidas para detener el impulso voraz de ciertas multinacionales.

Debemos recordar, que un monopolio es una situación de fallo de mercado en el cual, para una empresa que ofrece  un producto, un bien, un recurso o un servicio determinado, existe un productor monopolista, en el caso de carecer de productos sustitutivos.

Estos son los Goliats que se olvidan que tienen un David, que es la ley, a la cual hay que ceñirse y respetar, para no perjudicar a las empresas criollas y extranjeras, como suele ocurrir.

Este gobierno, encabezado por un presidente democrático, como lo es Danilo Medina, creemos que se mantiene alerta para evitar que empresas, con marcada vocación monopolística, no perjudiquen a los negocios pequeños.