París.– Hasta 57 conservadores y responsables de grandes museos de todo el mundo, como los directores de la galería Tate, del Prado o del MoMA, manifiestan su solidaridad con el Louvre por el robo sufrido el 19 de octubre y recordaron que esta clase de instituciones «no son ni bastiones ni cajas fuertes».

«Su razón de ser reside en su apertura y accesibilidad. En estos momentos difíciles y en esta prueba para el Louvre, expresamos nuestro más sincero apoyo a nuestros colegas, así como a su presidenta y directora, Laurence des Cars«, señalan en un artículo publicado este lunes por el periódico Le Monde.

El texto recuerda que los museos son «lugares de transmisión y de asombro» que «permiten aprender del pasado, iluminar el presente y dialogar íntimamente con las obras maestras que conservan».

Pero no escapan, resaltan, a la «brutalidad del mundo». De hecho, alertan de que hacen frente en la actualidad a «actos cada vez más violentos».

Otras instituciones que se suman a este mensaje de solidaridad son el Museo Nacional de Antropología de Mexico, el Museu Nacional d’Art de Catalunya o el Centro Pompidou de París.

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«Con este robo no solo se ataca al Louvre, sino a los propios museos en su misión más fundamental: compartir con el mayor número posible de personas el patrimonio común de nuestra humanidad. Seguiremos llevando a cabo esta misión juntos, con entusiasmo y determinación, junto al Museo del Louvre«, recalcan los firmantes.

El mensaje se publica un día después de que se conociera que las autoridades francesas lograron arrestar el sábado por la noche a dos hombres sospechosos de haber integrado el comando de cuatro personas que el pasado 19 de octubre por la mañana asaltó el museo más visitado del mundo.

¿Cuántas piezas se llevaron?

Se llevaron varias piezas de la colección de joyas de la corona que están valoradas económicamente en 88 millones de euros, aunque su valor patrimonial es incalculable.

Pese a las detenciones, por el momento no hay noticias del paradero de las joyas, que fueron sustraídas en una operación relámpago perpetrada en cuestión de minutos en la Galería Apolo del Louvre, a la que accedieron desde el exterior rompiendo una ventana.