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“Los Padres”

Un cordial saludo a todos mis queridos lectores.

No hay nadie en el mundo que lo quiera más a uno que los padres. La mama te lleva en su vientre por nueve meses, sufriendo malestares, pasando malas noches cuando nacemos, ayudándonos en las tareas cuando estamos creciendo en fin muchas otras cosas más. El verdadero y fiel padre, es aquel que se sacrifica por sus hijos trabajando para que podamos tener lo mucho o lo poco que tenemos de acuerdo a sus posibilidades. Para que podamos ir a la escuela y obtener así un trabajo u profesión digna.

Pero desgraciadamente no le pagamos a muestro padres como deberíamos. Muchas veces se es hasta interesado y se espera que se mueran y nos dejen unos cheles.

Quiero contarles una historia de un padre que desgraciadamente después de criar a sus hijos ellos le pagaron muy mal.

Y dice así: Erase una vez un anciano que había perdido a su esposa y vivía solo. Había trabajado duramente como sastre toda su vida para mantener su hogar y darles una educación a sus hijos. Pero los infortunios de la vida lo habían dejado en la bancarrota, y ahora era viejo y no podía trabajar. Las manos le temblaban tanto que no podía enhebrar una aguja, y la visión se le había enturbiado demasiado para hacer una costura recta. Tenía tres hijos varones, pero los tres habían crecido y se habían casados, y estaban tan ocupados con su propia vida que sólo tenían tiempo para cenar con su padre cada quince días. El anciano estaba cada vez más débil, y los hijos lo visitaban cada vez menos.

No quieren estar conmigo ahora, se decía,  porque tienen miedo de que yo me convierta en una carga.

Se pasó una noche en vela pensando qué sería de él y al fin trazó un plan. A la mañana siguiente fue a ver a su amigo el carpintero y le pidió que le fabricara un cofre grande. Luego fue a ver a su amigo el cerrajero y le pidió que le diera un cerrojo viejo. Por último fue a ver a su amigo el vidriero y le pidió todos los fragmentos de vidrio roto que tuviera. El anciano se llevo su cofre a casa, lo llenó hasta el tope de vidrios rotos, le echó llave y lo puso bajo la mesa de la cocina. Cuando sus hijos fueron a cenar, lo tocaron con los pies. ¿Qué hay en ese cofre? Preguntaron, mirando bajo la mesa. Oh, nada respondió el anciano, sólo algunas cosillas que he ahorrado. Sus hijos lo empujaron y vieron que era muy pesado. Lo patearon y oyeron un tintineo. Debe de estar lleno con el oro que ahorró a lo largo de los años, susurraron. Deliberaron y comprendieron que debían custodiar el tesoro. Decidieron turnarse para vivir con el viejo, y así podrían cuidar también de él. La primera semana el hijo menor se mudó a la casa del padre, y lo cuidó y le cocinó. A la semana siguiente lo reemplazó el segundo hijo, y a la semana siguiente acudió el mayor. Así siguieron por un tiempo. Al fin, el anciano padre enfermó y falleció. Los hijos le hicieron un bonito funeral, pues sabían que una fortuna los aguardaba bajo la mesa de la cocina, y podían costearse un gasto grande con el viejo. Cuando terminó la ceremonia, buscaron en toda la casa hasta encontrar la llave, y abrieron el cofre. Por supuesto, lo encontraron lleno de vidrios rotos. ¡Qué triquiñuela infame! Exclamo el hijo mayor. ¡Qué crueldad hacia sus hijos!

Pero, ¿qué podía hacer? Pregunto tristemente el segundo hijo. Seamos francos. De no haber sido por el cofre, lo habríamos descuidado hasta el final de sus días. Estoy avergonzado de mí mismo, sollozo el hijo menor. Obligamos a nuestro padre a rebajarse al engaño, porque no observamos el mandamiento que él nos enseño cuando éramos pequeños. Pero el hijo mayor volcó el cofre para asegurarse de que no hubiera ningún objeto valioso oculto entre los vidrios.

Desparramó los vidrios en el suelo hasta vaciar el cofre. Los tres hermanos miraron silenciosamente dentro, donde leyeron una inscripción que el padre les había dejado en el fondo del cofre: “HONRARAS A TU PADRE Y A TU MADRE”.

Termino con el Cuarto Mandamiento de la ley de Dios, Capitulo 20, Versículo 12 del libro del Éxodo que dice: “Honraras a tu padre y a tu madre, para que prolongues tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios te dará”.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.

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Comentarios

Muy bueno su articulo No somos nadie para juzgar a nuestros padres Ellos tendran que darle cuentas a Dios el dia que los llame a su presencia. Nosotros tratemos de ser buenos padres y punto. Adelante
Dice la Biblia Honraras a tu padre y a tu madre. Por malos que sean sean nuestro padres, el perdon no tiene mala memoria, recordamos lo que nos han hecho malo, pero es de cristianos el perdonarlos.

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