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Más que afiches con Photoshop

Los políticos de nuestro país deberían ir pensando sobre la importancia creciente que están revistiendo para los electores dos factores que antes tenían poco impacto en la medición de percepción: la corrupción administrativa y la realización de debates públicos entre candidatos.

En la escala de los asuntos que importan a los electores, estos dos elementos se han movido hacia arriba a una velocidad considerable en un tiempo relativamente corto y es muy probable –según mis proyecciones- que en 2020, para un próximo torneo electoral, sean medularmente relevantes.

Si en 2012 el 21% de los dominicanos –interrogados sobre su preferencia electoral- situaba la corrupción como uno los asuntos más preocupantes, hoy el fenómeno copa la atención del 37%, para un crecimiento de 16 puntos porcentuales, de acuerdo con los datos de la última encuesta Greenberg.

El comportamiento de este indicador demuestra madurez ciudadana, recoge el impacto del trabajo hecho por las organizaciones de la sociedad civil que propugnan por la transparencia y la labor de los medios de comunicación que en su política editorial acogen con marcado interés el debate sobre la corrupción.

La corrupción trae como secuelas inequidad, concentración de riqueza, pobreza, atraso, desequilibrio social, resta capacidad al Estado para contar con recursos para las tareas del desarrollo y convierte el ejercicio político en un simple mecanismo de ascenso social individual.

Cada peso que  un funcionario corrupto distrae hace falta para inversión en educación, salud, infraestructura vial, agua potable, vivienda digna, alimentación. En síntesis, la corrupción es el peor atentado contra la calidad de vida de la gente.

Yo espero que la lucha –desde la sociedad civil- contra este flagelo sea cada vez más intensa, radical, continua y valiente. Pero, debe superar las denuncias expresadas en titulares de periódicos para convertirse en una manifestación de castigo en las urnas, bloqueando a los candidatos corruptos.

¿Cómo se concatena esta batalla con la necesidad de institucionalizar el debate, apoyado por el 74% de los dominicanos, según la misma encuesta?  El debate es, sin ninguna duda, un resorte de la transparencia y si la gente lo demanda es porque desea dar una mirada a fondo a los candidatos más allá de los spots fabulosos y los afiches con photoshop.

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