¡Qué vergüenza!

El cerebro del golpe a la joyería operaba desde prisión, revelando una preocupante realidad sobre el control del crimen.

Lo que muchos pensaban que era cosa del pasado sigue latente.

Mientras se creía que el asalto a la joyería se planificó en la calle, la mente detrás del golpe operaba desde una celda.

Un hecho que vuelve a evidenciar una realidad preocupante: en algunas cárceles no solo se cumplen condenas… también se coordinan delitos.

Qué vergüenza.

En Portada

País Raquel Peña califica de “inaceptable” maltrato a niña en guardería y pide expulsión de regidor acusado de violación Miércoles, 11 de marzo de 2026