El petróleo manda

El sacrificio económico debería comenzar por reducir gastos superfluos del gobierno.

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Apuesta y azar

Dos mil millones de pesos a la semana en subsidio. No es un número. Es una hemorragia.

Y las autoridades lo saben, aunque tarden en decirlo. El “esfuerzo conjunto” suena bonito en el discurso. Suena distinto cuando hay que cerrar la billetera del Estado.

¿Cuántos contratos superfluos, viajes y asesores caben en esos dos mil millones? Que el sacrificio empiece donde siempre debió empezar.