El gobierno dominicano gastó este año RD$17,800 millones más pagando deuda que financiando la educación pública. No es un error contable. Es una decisión. Cada maestro sin materiales, cada escuela sin techo, cada estudiante sin conectividad tiene un número detrás. Ese número se llama interés. Y se paga primero. ¿Cuántos años más vamos a llamarle «prioridad» a lo que siempre termina en segundo lugar?

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