Maribel Espaillat habló ante el tribunal. Los sobrevivientes y familiares de víctimas le dieron la única respuesta que tenían: abandonar la sala. 236 muertos y ella encapsulada en su propio drama. La empatía que no alcanza para los otros no es empatía. Es sólo administración del llanto. ¿Para quién declaraba, entonces?

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