Una oposición inteligente no espera el caos: lo lee. La crisis fiscal que le viene al país no es solo una debilidad del Gobierno; es una oportunidad para quien tenga propuestas concretas.
Pero mostrar ese músculo exige algo más difícil que crítica: la disposición de ser evaluado por lo que propone y no solo por lo que rechaza. La política de río revuelto produce titulares, pero raramente liderazgo. El electorado distingue al pescador oportunista del político con proyecto.
